NUEVA "PASHMINA"
No se puede menos que coincidir en que es realmente escandaloso lo que nos cuenta el lector Juan Carlos Cuasnicú en su carta del 14/8. Estuvo en el stand de Tucumán durante la Feria Internacional de Turismo 07. Allí vio que un poncho realizado en Trancas fue adquirido con premura por un norteamericano al precio de $ 250. Como él tenía una tienda en la paqueta calle 42 de Nueva York, lo vendía a 2.500 dólares. Negocio redondo. Pareciera que hay años en que la moda se inclina un poco más para el lado del poncho. Digo esto porque en julio de 2004, en la Oxford Street de Londres, las vidrieras de coquetas estaban llenas de ponchos estilo latinoamericano y se vendían a precio de oro. Lo llamaban "la nueva pashmina’’, además de, por supuesto ’’panchou’, y las versiones en color fucsia y frutilla se agotaron en días debido al entusiasmo de las chicas británicas. Por los vaivenes de la moda, y a raíz de la crisis económica global, podemos tener el consuelo de imaginar que ese poncho tucumano que se vendía a 2.500 dólares hace dos años, ahora se debe estar vendiendo al irrisorio precio de entre 500 y 1.000 dólares. Ironía aparte: si periódicamente surge un marcado interés por la "exótica" prenda tercermundista, habría que pensar en qué forma los artesanos tucumanos que las realizan pueden obtener mayor ganancia. No es sólo una cuestión simplemente económica como puede pensarse, sino en el fondo, se trata de la salvaguardia de su dignidad. Para usar una expresión de Cuasnicú: Dios y la Pachamama bendigan a los que hagan algo concreto al respecto.
José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
S.M. de Tucumán
FUTBOL Y TV
El Gobierno invertirá $ 600 millones anuales en la transmisión de partidos de fútbol por la televisión abierta. Me pregunto cuántos hogares-escuela para "niños de la calle" podrían construirse con esa suma. ¿Cuántos centros de recuperación de drogadictos? ¿Cuántos kilómetros de la ruta 38 que continúa siendo "La ruta de la muerte"? Quizás hasta se pudiera concretar la puesta en marcha del tren a Tafí Viejo anunciado por la Presidenta, mediante costosa teleconferencia, hace ya más de dos meses.
Teresa Piossek Prebisch
t_piossek@hotmail.com
DIA DE LOS NIÑOS
Dolorosamente convencido de que en el día destinado a agasajarlos, millares de pibes argentinos, que no eligieron donde nacer, lloraban de frío y de hambre, sentí el impacto de la desenfrenada y perversa campaña publicitaria precedente, con que la voraz sociedad de con sumo daña irreparablemente e impunemente a la indefensa y deformable mentalidad de nuestros niños. "Tus padres te deben una, pediles ya mismo que te compren...’’ Esta frase, muy usada, sintetiza la gravedad del hecho que denuncio porque crea en el niño la creencia de que exigir, es sinónimo de obtener, sembrando así la semilla de un precoz autoritarismo ingrato por lo que se le da, o resentido por lo que se le niega. Esto es particularmente grave, en un momento de la vida en el que se estructuran el carácter, las tendencias y las conductas futuras. La perversidad subyacente en nuestro alienante sistema de vida, ignora que de esa mágica arcilla con que están hechos los niños puede obtenerse, según quien la modele, un santo, un héroe o un sabio, pero también, un ladrón, un criminal o un tirano. En mi remota niñez, juegos y juguetes eran el resultado de nuestra imaginación y esfuerzo. Nuestros padres, con afectuosa firmeza, imponían la regla de oro de nuestra crianza: deberes primero, derechos después. Cumplidas las tareas escolares y caseras se nos abrían las añoradas puertas de la calle que en su libre pero durísima escuela nos templaba el carácter, mientras nuestras benditas maestras, aportaban conocimientos y disciplina. La malformación de los niños de hoy pasa por la rapidez con que los padres dicen que sí y por su renuencia a decir que no, así como por ignorar que a estos les sobran críticos, pero les faltan modelos. No permitamos la resurrección de Moloc, el dios pagano que incineraba a los niños ofrecidos por sus padres, encarnado con la apariencia siniestra de un consumismo que elige entre ellos a sus primeras víctimas.
Dante Diambra Caporaletti
Avenida Sarmiento 947
S. M. de Tucumán
JULIO ARDILES GRAY
De Julio Ardiles Gray quiero rescatar un aspecto menos conocido de su entrañable personalidad: de la de uno de los primeros cooperativistas y la de docente. En 1945, constituir una cooperativa de enseñanza no sólo significaba tener una ideología progresista y solidaria, unir los esfuerzos en bien del grupo defendiendo la fuente de trabajo, sino que era una idea revolucionaria en un país donde la oligarquía pisaba fuerte. En ese contexto, un grupo de docentes que había quedado sin trabajo, decidió formar una cooperativa dedicada a la enseñanza. Entre los mentores de esa loca idea estaban Julio Ardiles Gray, el doctor Adrián Araujo, Julio Aldonate, Ramón A. Quagliata, el doctor Fernando Torres, Antonieta Ruiz de Pereyra, Fructuoso Tabernero, Matilde Albornoz de Corbalán y Azucena Sotomayor de Monteros, entre otros. Hasta ese momento había únicamente cooperativas agrícolas, por lo tanto, esta iniciativa era además única en el país. Ese grupo pionero de docentes aportó su mobiliario particular como mesas, sillas, armarios, máquinas de escribir. El contaba que con martillos y clavos arreglaban los muebles, fabricaban los pizarrones, y también cumplían las funciones de pintores, mientras la vieja casona iba tomando la forma de un colegio. Con la fuerza de la necesidad y con la brocha gorda nacía el Instituto Tucumán, el primer colegio privado laico en nuestra provincia y la primera cooperativa de enseñanza de Latinoamérica. No había distinciones de religiones, de ideas políticas ni menos socioeconómicas. Se incorporaban todos los alumnos en total plano de igualdad. El único requisito era el estudiar. Julio Ardiles Gray, con su figura delgada y media barba, parecía el Quijote. Las horas de Castellano y Literatura a su cargo eran sumamente participativas, alegres y con gran ritmo. Quienes fuimos sus alumnos en el Instituto Tucumán, disfrutamos tanto con sus charlas, escuchando historias, cuentos, anécdotas haciendo rueda a su alrededor. Luego, como compañero de trabajo, nos seguía atrapando con la narración de sus vivencias y experiencias, sin pretender que lo sobredimensionáramos. Quería que lo tratáramos como el viejo amigo con el que podíamos compartir un café. Tengo muy presente, la última vez que pasó por el colegio, en uno de sus viajes a Tucumán, cuando escuché un golpe en la ventana del rectorado que da a la calle Crisóstomo Alvarez y con su voz inconfundible me dijo: "Cuidame el colegio’’. Realmente me da miedo que en estos últimos días se fueran a la misma nube varios grandes del quehacer cultural en Tucumán: María Eugenia Valentié, María Elvira Juárez y Julio Ardiles Gray. Por favor, no nos dejen solos.
Héctor Durand
Rector del Instituto Privado Tucumán
FAVALORO
Hace unos años nos enterábamos de la triste noticia de la muerte del doctor Favaloro. Jaqueado por las deudas y sin la ayuda implorada al Estado, decidió quitarse la vida. Paralelamente festejábamos la millonaria salvación de la quiebra de Racing Club de Avellaneda por parte del mismo Estado, quien no tenía una moneda para Favaloro. El sábado 22/8 iba a realizarse un programa por Canal 7 en beneficio de la Fundación Favaloro, acosada nuevamente por las deudas. Pero paradójicamente es de nuevo el Estado quien perjudica indirectamente a Favaloro, justamente salvando al fútbol al televisar sus partidos, y cancelando lógicamente el mencionado programa. En nuestra provincia, vemos que los médicos salen a las calles, desafiando incluso la ley, rogando por una mejora en sus magros sueldos, mientras que el Gobierno provincial subvenciona a los clubes. Quiero aclarar que me encanta ver fútbol, pero creo que es hora que en este país se empiece a dar prioridad a las cosas realmente importantes, ya que la vida no depende del fútbol, pero sí muchas veces de un médico.
Hernán Jerez González
hernan86_it@hotmail.com
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23 Agosto 2009 Seguir en 







