23 Agosto 2009 Seguir en 
Luego de una sostenida campaña de concientización por los diferentes medios de comunicación, el Gobierno lanzará mañana los operativos en la vía pública para controlar que los motociclistas lleven casco. En el caso de que no lo lleven, se secuestrará el vehículo y el carnet del conductor. La multa mínima será de $ 162 y las motos incautadas serán llevadas a los galpones de la Policía de Seguridad Vial y de la Dirección de Transporte. La obligación de llevar casco es también para el acompañante; no podrán ir más de dos personas por vehículo ni trasladar carga.
Respecto de los choques con motos, las estadísticas provinciales señalan que por cada muerto hay cuatro heridos graves y por cada herido de gravedad, hay cuatro personas con lesiones. Los heridos graves pasan a ser personas con discapacidades de distinto tipo y la mayoría queda con severas secuelas de por vida. Se producen entonces situaciones dolorosas en las familias: los accidentados dejan de ser el sostén de la casa y los fallecidos causan un gran dolor a los padres que pierden un hijo, o son padres y madres jóvenes que no verán crecer a sus hijos. Cada herido grave le cuesta a la provincia hasta $ 120.000, con muchos días de atención en terapia intensiva, según afirmó el director provincial de Emergentología. Según diversos estudios que se realizaron en el país, los conductores que usan casco tienen un 73 % menos de mortalidad en casos de accidentes y un 80 % menos de probabilidades de sufrir lesiones cerebrales graves en las mismas circunstancias. Según la Secretaría de Transporte, actualmente, en la provincia, sólo usa casco el 42 % de los motociclistas.
Durante mucho tiempo y ante la permisividad de los gobiernos de turno, los transgresores se han amparado en argumentos falsos para continuar violando la ley, tales como que el casco no permite oír los ruidos de la calle, que afecta la visión lateral, que en caso de un accidente, puede provocar lesiones en la columna. Esos justificativos fueron refutados en estos días por expertos. Un endurista señaló que el casco tiene que ser de buen material y encajar justo en la cabeza, en caso contrario, no cumplirá su función. Según los deportistas, los dispositivos baratos no son confiables. Su estructura plástica se desarmaría en cualquier accidente leve. Por ese motivo, criticaron el hecho de que se haya lanzado la campaña, pero que no se haya dado la posibilidad a los motociclistas de adquirir un buen casco por medio de algún crédito.
El ministro de Seguridad Ciudadana aseguró que los controles serán sorpresivos y constantes. Los lugares donde se llevará a cabo los operativos no serán anunciados previamente; comenzarán en una esquina y no permanecerán en el mismo lugar en forma permanente, según dijeron los funcionarios. Se seguirá el criterio de los controles de alcoholemia.
Existe una ordenanza municipal Nº 942 del 15 de setiembre de 1987 que está referida a la prohibición de circular sin casco en cualquier tipo de motos y ciclomotores. Ante el incumplimiento de dicha medida, tanto de quienes debían aplicarla como de aquellos que debían respetarla, la disposición fue reforzada en 1993 por el decreto Nº 00336/SG y en 1997 por el decreto Nº 1708. Los refuerzos a la disposición pusieron en evidencia la incapacidad de las autoridades de turno para hacer cumplir la norma. Han transcurrido casi 22 años sin que se haya podido crear el hábito en la ciudadanía, pese a varias anuncios anteriores.
Mañana puede ser un gran día. Por un lado, los motociclistas tendrán la posibilidad de respetar no solo la ley sino la vida propia y la del prójimo, y por otro, la autoridad podrá demostrar que está verdaderamente dispuesta a aplicar la ley con rigor, sin excepciones y en forma constante.
Respecto de los choques con motos, las estadísticas provinciales señalan que por cada muerto hay cuatro heridos graves y por cada herido de gravedad, hay cuatro personas con lesiones. Los heridos graves pasan a ser personas con discapacidades de distinto tipo y la mayoría queda con severas secuelas de por vida. Se producen entonces situaciones dolorosas en las familias: los accidentados dejan de ser el sostén de la casa y los fallecidos causan un gran dolor a los padres que pierden un hijo, o son padres y madres jóvenes que no verán crecer a sus hijos. Cada herido grave le cuesta a la provincia hasta $ 120.000, con muchos días de atención en terapia intensiva, según afirmó el director provincial de Emergentología. Según diversos estudios que se realizaron en el país, los conductores que usan casco tienen un 73 % menos de mortalidad en casos de accidentes y un 80 % menos de probabilidades de sufrir lesiones cerebrales graves en las mismas circunstancias. Según la Secretaría de Transporte, actualmente, en la provincia, sólo usa casco el 42 % de los motociclistas.
Durante mucho tiempo y ante la permisividad de los gobiernos de turno, los transgresores se han amparado en argumentos falsos para continuar violando la ley, tales como que el casco no permite oír los ruidos de la calle, que afecta la visión lateral, que en caso de un accidente, puede provocar lesiones en la columna. Esos justificativos fueron refutados en estos días por expertos. Un endurista señaló que el casco tiene que ser de buen material y encajar justo en la cabeza, en caso contrario, no cumplirá su función. Según los deportistas, los dispositivos baratos no son confiables. Su estructura plástica se desarmaría en cualquier accidente leve. Por ese motivo, criticaron el hecho de que se haya lanzado la campaña, pero que no se haya dado la posibilidad a los motociclistas de adquirir un buen casco por medio de algún crédito.
El ministro de Seguridad Ciudadana aseguró que los controles serán sorpresivos y constantes. Los lugares donde se llevará a cabo los operativos no serán anunciados previamente; comenzarán en una esquina y no permanecerán en el mismo lugar en forma permanente, según dijeron los funcionarios. Se seguirá el criterio de los controles de alcoholemia.
Existe una ordenanza municipal Nº 942 del 15 de setiembre de 1987 que está referida a la prohibición de circular sin casco en cualquier tipo de motos y ciclomotores. Ante el incumplimiento de dicha medida, tanto de quienes debían aplicarla como de aquellos que debían respetarla, la disposición fue reforzada en 1993 por el decreto Nº 00336/SG y en 1997 por el decreto Nº 1708. Los refuerzos a la disposición pusieron en evidencia la incapacidad de las autoridades de turno para hacer cumplir la norma. Han transcurrido casi 22 años sin que se haya podido crear el hábito en la ciudadanía, pese a varias anuncios anteriores.
Mañana puede ser un gran día. Por un lado, los motociclistas tendrán la posibilidad de respetar no solo la ley sino la vida propia y la del prójimo, y por otro, la autoridad podrá demostrar que está verdaderamente dispuesta a aplicar la ley con rigor, sin excepciones y en forma constante.







