22 Agosto 2009 Seguir en 
Aunque siempre ha existido, desde hace unas dos décadas hubo en el país y en Tucumán un incremento notable de la delincuencia y de la criminalidad que ha llevado a una buena parte de la ciudadanía a estar permanentemente en alerta para evitar asaltos. En otros tiempos, los robos eran propios de la urbes; en las ciudades o pueblos del interior de la provincia estos eran más bien una novedad cuando ocurrían.
Pero los tiempos cambian, a veces para mal. Hace pocas semanas, en nuestra sección de Cartas de Lectores, vecinos de Concepción se quejaron por la inseguridad que se vive en esa ciudad, que tradicionalmente fue la segunda en importancia de la provincia, hoy superada en población por Yerba Buena. El asesinato de un menor a manos de un hombre que habría respondido a balazos a un intento de robo, y el posterior saqueo y destrucción de una casa perteneciente a la hermana del homicida, sumados a otros hechos delictivos que se produjeron en los barrios Primero de Mayo, Alvear y en el microcentro, obligaron a las autoridades locales a plantear la inseguridad como un tema cada vez más preocupante y prioritario. El asunto fue considerado por el Concejo Deliberante y llevaron al intendente y al jefe de Policía de la Perla del Sur a solicitar ayuda al Poder Ejecutivo.
De acuerdo con el censo de 2001, la ciudad tiene una población de 47.693 y cuenta sólo con una dotación de 50 policías, muchos de los cuales a diario cumplen consignas y servicios de traslados de detenidos. Aunque ayer se aclaró que hay más efecftivos de otras dependencias, además de la comisaría, los concejales calcularon que hay menos de un policía por cada uno de los 56 barrios que la constituyen. El jefe de la comisaría local planteó con buen criterio que la cuestión de la seguridad demanda una labor interdisciplinaria y que debe partir del tratamiento de los dramas sociales que se dan, como en muchas ciudades, en los sectores periféricos. Esos lugares -dijo- se convierten en verdaderas fábricas de delincuentes. Con crudeza reveló que en Concepción, hay menores de 13 o 14 años que en un mes delinquen entre cinco y siete veces. "Son adolescentes sin padres, sin autoridad y que nos enfrentan con total atrevimiento. La justicia también tiene su rol en el tema y en consecuencia es importante que a los menores, una vez detenidos, no se les permita salir al otro día. Es por eso que, en muchos casos, le dejan de temer a la autoridad", aseveró.
En principio, los concejales concepcionenses y el comisario acordaron realizar encuentros semanales con el objetivo de coordinar acciones tendientes a superar algunas deficiencias que se adviertan en la fuerza de seguridad. Por su parte, tras su reunión con el Ejecutivo, el intendente afirmó que para restablecer el orden, con las autoridades provinciales y policiales tomaron medidas que comenzarán a instrumentarse en los próximos días, aunque no se dieron precisiones.
Por cierto, tan pocos policías para velar por la seguridad de más de 50.000 habitantes es un número ínfimo para combatir el avance de la delincuencia. En los últimos años se ha incrementado notablemente la cantidad de guardianes del orden, pero la mayoría presta servicios en el Gran Tucumán. Vale la pena advertir que la lucha contra la criminalidad no se soluciona con aumentar el número de efectivos solamente, sino con políticas de prevención y de seguridad que deben surgir de la participación de las áreas encargadas de la educación, la cultura, deportes, el bienestar social, las universidades y las entidades civiles que se ocupan de esta problemática y principalmente, la Justicia. La delincuencia es consecuencia de la marginalidad, del analfabetismo, de la desocupación. Mientras no se trabaje simultánea y coordinada en los distintos frentes será difícil detener su avance.
Pero los tiempos cambian, a veces para mal. Hace pocas semanas, en nuestra sección de Cartas de Lectores, vecinos de Concepción se quejaron por la inseguridad que se vive en esa ciudad, que tradicionalmente fue la segunda en importancia de la provincia, hoy superada en población por Yerba Buena. El asesinato de un menor a manos de un hombre que habría respondido a balazos a un intento de robo, y el posterior saqueo y destrucción de una casa perteneciente a la hermana del homicida, sumados a otros hechos delictivos que se produjeron en los barrios Primero de Mayo, Alvear y en el microcentro, obligaron a las autoridades locales a plantear la inseguridad como un tema cada vez más preocupante y prioritario. El asunto fue considerado por el Concejo Deliberante y llevaron al intendente y al jefe de Policía de la Perla del Sur a solicitar ayuda al Poder Ejecutivo.
De acuerdo con el censo de 2001, la ciudad tiene una población de 47.693 y cuenta sólo con una dotación de 50 policías, muchos de los cuales a diario cumplen consignas y servicios de traslados de detenidos. Aunque ayer se aclaró que hay más efecftivos de otras dependencias, además de la comisaría, los concejales calcularon que hay menos de un policía por cada uno de los 56 barrios que la constituyen. El jefe de la comisaría local planteó con buen criterio que la cuestión de la seguridad demanda una labor interdisciplinaria y que debe partir del tratamiento de los dramas sociales que se dan, como en muchas ciudades, en los sectores periféricos. Esos lugares -dijo- se convierten en verdaderas fábricas de delincuentes. Con crudeza reveló que en Concepción, hay menores de 13 o 14 años que en un mes delinquen entre cinco y siete veces. "Son adolescentes sin padres, sin autoridad y que nos enfrentan con total atrevimiento. La justicia también tiene su rol en el tema y en consecuencia es importante que a los menores, una vez detenidos, no se les permita salir al otro día. Es por eso que, en muchos casos, le dejan de temer a la autoridad", aseveró.
En principio, los concejales concepcionenses y el comisario acordaron realizar encuentros semanales con el objetivo de coordinar acciones tendientes a superar algunas deficiencias que se adviertan en la fuerza de seguridad. Por su parte, tras su reunión con el Ejecutivo, el intendente afirmó que para restablecer el orden, con las autoridades provinciales y policiales tomaron medidas que comenzarán a instrumentarse en los próximos días, aunque no se dieron precisiones.
Por cierto, tan pocos policías para velar por la seguridad de más de 50.000 habitantes es un número ínfimo para combatir el avance de la delincuencia. En los últimos años se ha incrementado notablemente la cantidad de guardianes del orden, pero la mayoría presta servicios en el Gran Tucumán. Vale la pena advertir que la lucha contra la criminalidad no se soluciona con aumentar el número de efectivos solamente, sino con políticas de prevención y de seguridad que deben surgir de la participación de las áreas encargadas de la educación, la cultura, deportes, el bienestar social, las universidades y las entidades civiles que se ocupan de esta problemática y principalmente, la Justicia. La delincuencia es consecuencia de la marginalidad, del analfabetismo, de la desocupación. Mientras no se trabaje simultánea y coordinada en los distintos frentes será difícil detener su avance.







