Los legados de los maestros

En el encuentro de la Eeaoc se habló de la mística que perdieron instituciones de la cultura. Por Nora Lía Jabif - Editora de Cultura.

21 Agosto 2009

Lo que suelen dejar como enseñanza los maestros -  los verdaderos- no son tanto los contenidos de tal o cual disciplina, sino un modo de percibir el mundo, o una actitud en la que el conocimiento no está reñido con la ética. En estas últimas semanas, los tucumanos han despedido a dos de sus maestros: cada uno en lo suyo, la filósofa "Gennie" Valentié y el periodista, dramaturgo y gestor cultural Julio Ardiles Gray ayudaron a trazar el camino de hombres y mujeres de varias generaciones, en la Universidad y fuera de ella. Si la muerte provoca tristeza, las de "Gennie" y el "Chivo" impactan  porque son casi las últimas huellas del Tucumán cultural de la primera mitad del siglo XX que va empezando a ser historia. ¿Es que ya no quedan maestros?
 Esta semana, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) convocó a tucumanos líderes en sus respectivas profesiones para que "pensaran Tucumán". El panelista más joven del grupo, el investigador en Biología Molecular Raúl Mostoslavsky, habló de los maestros. "Si pueden, elijan un maestro", les recomendó a los más jóvenes. Otro de los disertantes, Ricardo Arriazu, también aludió a los maestros, aunque no los haya nombrado con todas las letras. El economista egresado de Ciencias Económicas de la UNT intentó rebatir la percepción  de que la Universidad actual ya no tiene el brillo que tuvo en el pasado. "La Universidad en la que yo estudié (la UNT de los años 60) no era mejor que esta, que es un semillero de profesionales que hacen maestrías y doctorados", afirmó. Pero agregó: "eso sí, era una Universidad en la que había esperanza y mística". Arriazu puso el dedo en el ventilador. Por un lado, la Universidad de las últimas décadas - y no sólo la tucumana, sino el sistema universitario en su conjunto- ha entrado en una escalada más administrativa que académica en la que  lo que más cuenta es acumular "papers" para sumar puntos en la carrera docente o de investigador.  Por otro lado, las luchas políticas en el seno de la UNT aportan al adormecimiento de la mística y de la esperanza a que aludía Arriazu. Es probable que esa sensación de crisis que atraviesan distintas instituciones, entre ellas la UNT, impidan valorar la intensa actividad cultural que desarrollan profesionales de distintas disciplinas, como las jornadas "Independencia, Historia y Memoria" , que se están realizando en la Provincia. En su reflexión acerca de los procesos independentistas en América, se apropian a lo que dijo el experto en televisión Alberto García Ferrer en el encuentro de la Experimental: que la historia es una serie de fotogramas que muestran el pasado, el presente y el futuro; y que hay que mirar al pasado para entender el presente y proyectarse hacia el futuro. También habló de la llegada de la televisión digital y de la explosión de canales que esta conllevará. Recordó, en ese sentido, que la UNT es dueña de un canal, el 10 (en sociedad con la Provincia) y de una Escuela de Cine; y que esos espacios deberían convertirse "en un gran centro de producción de contenidos", incorporándolos así a lo que será una de las actividades económicas más redituables del futuro. La Universidad debería tomar nota, como debería también atender a la propuesta de otra disertante, Rita Raisman-Vozari, de hacer un relevamiento de todos los egresados de la UNT que hay dispersos en el mundo. Son todas propuestas de gestión, que es el mejor camino para recuperar la mística.

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