La vigencia de la figura de San Martín

17 Agosto 2009
Es una de las figuras más importantes de la historia argentina. Se formó como militar en España y a los 33 años decidió regresar al país y se sumó a la lucha por la independencia. Hoy se cumplen 159 años de la muerte de José Francisco de San Martín que emancipó a tres pueblos del sometimiento español.
En 1848 se habían producido en París dramáticos sucesos callejeros. San Martín decidió trasladarse al norte de Francia, a Boulogne-sur-Mer. Su salud había comenzado a declinar. Félix Frías lo visitó a principios de 1850. Abordaron diversos temas y y luego este escribe: "Me habló con entusiasmo de la prodigiosa naturaleza de Tucumán y de otras provincias". El 17 de agosto, después de las dos de la tarde, el general se sintió atacado por agudos dolores de estómago. Los dolores cedieron, pero repentinamente el general, que había pasado al lecho de su hija, hizo un movimiento convulsivo y le indicó a su yerno Mariano Balcarce, con palabras entrecortadas, que la alejara. Expiró entonces casi sin agonía.
En nuestra edición del Suplemento de Actualidad de ayer, se les propuso a estudiantes del secundario, a historiadores y docentes que imaginarán cómo se sentiría el patriota en la actualidad si resucitara por un instante. Un catedrático universitario y ex decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT señaló que su idealización desde el poder, desde casi todas las corrientes historiográficas y sobre todo desde el sistema educativo, lo colocó en una dimensión de superprócer indiscutido. En su opinión, este tipo de idealizaciones difícilmente sea útil para comprender los procesos históricos. Indicó que era un independentista que prácticamente resignaba cualquier otra cuestión al cumplimiento de ese objetivo principal. Explicó que uno de los mayores motivos por lo que tiene una trascendencia especial reside en no haberse obnubilado con el poder cuando lo tuvo y haber resignado su ejercicio cuando sintió que su presencia era un obstáculo para la efectiva concreción de la independencia, anteponiendo una vocación de servicio a la comunidad a su gloria personal.
Algunos estudiantes señalaron que si resucitara, se pondría contento al encontrarse con un país que vive en democracia, pero sentiría pena por el grado de pobreza, mientras otros apuntaron que se sentiría triste por el poco progreso del país, desorientado por los avances tecnológicos y atemorizado por la pérdida de los valores humanos. Una doctora en Historia afirmó que en su época no había bancos ni corporaciones de comunicaciones que boicotearan el Plan Continental ni satélites espías. "Pero San Martín tuvo que vencer resistencias económicas, políticas e incluso religiosas para liberar medio continente. Lo hizo sin apoyo diplomático, sin superioridad tecnológica y con el dinero rioplatense: sacrificando vacas, caballos, dinero, los bienes más preciados de nuestros rústicos burgueses", dijo.
La presidenta de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán aseveró que el Libertador se encontraría con un gobierno que no respeta las instituciones republicanas y que concentra el poder. "Le mandaría a la oposición el mensaje de que se uniera, que encontrara puntos de concordancia -como se hizo en el acuerdo de San Nicolás- para plantear, a partir de ahí, un nuevo panorama político de la Nación", sostuvo.
San Martín demostró que la unión hace la fuerza y que se puede vencer todo tipo adversidades si el deseo es intenso. Su gesta libertadora fue también posible porque soñó a lo grande y no sucumbió a las ambiciones personales. Tuvo la nobleza de dar un paso al costado en pro de la libertad en América, actitud que generó la desconfianza del gobierno de Buenos Aires. Seguramente, esperaría que la clase dirigente actual lo imitara.

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