16 Agosto 2009 Seguir en 
A veces los proyectos demoran en concretarse, pero cuando finalmente comienzan a hacerse realidad provocan una sensación positiva, de que no siempre las propuestas interesantes quedan a mitad de camino en nuestro país. En setiembre de 2006, el Gobierno nacional planteó a los ingenios azucareros la idea que proveyeran de electricidad a la red interconectada. La iniciativa apuntaba a que las fábricas tucumanas pusieran en funcionamiento sus usinas durante el período interzafra para suministrar electricidad al sistema interconectado.
El Poder Ejecutivo Nacional impulsaba el uso racional de la electricidad, pero a la vez buscaba medios alternativos de generación de energía, que podían provenir de industrias como los ingenios. La Argentina tiene un déficit de generación de energía eléctrica, puesto que consume alrededor de 20.000 megavatios/hora, y genera 19.000 megavatios; la diferencia es importada desde Brasil.
Como se sabe, cada fábrica azucarera posee una usina eléctrica que funciona a vapor de calderas, las cuales son alimentadas con gas, bagazo o fuel oil. Los expertos que nuestro diario consultó en esa oportunidad, afirmaron que el costo de producir energía en los ingenios es sustancialmente superior al de las usinas de El Bracho.
En nuestra edición del viernes, informamos que, a partir de la semana próxima el ingenio Santa Bárbara pondrá en funcionamiento un turbogenerador de energía, a través de una caldera de última generación, que permitirá a la fábrica suministrar electricidad al sistema interconectado del país. De ese modo, será la primera empresa argentina en generar energía a través de biomasa (a partir del bagazo de la caña de azúcar). Entre los aspectos técnicos, se mencionó que la caldera que por lo general, funciona a una presión interna de entre 12 y 21 atmósferas por centímetro cuadrado, mientras que la que se pondrá en marcha trabaja al doble de estos valores y ello redunda en una mayor eficiencia y productividad. El proyecto consta de una caldera, de un equipo turbogenerador, una cabina de exportación y una línea de transporte de energía en media tensión, que va desde el ingenio hasta la estación transformadora de energía de Aguilares, desde donde se ingresa al sistema interconectado, a través de la línea de Transnoa. Se informó que los equipos fueron importados desde Brasil y montados por técnicos de ese país y la inversión sería cercana a los U$S 10 millones.
El gerente de Operaciones de la fábrica dijo que en setiembre el excedente de electricidad se podrá ofrecer en la red del sistema interconectado y agregó que tienen una capacidad instalada para producir 16 megavatios/hora de energía, pero que una primera etapa se generarán 6 megavatios. Para la venta y autoconsumo podrán generar 10 megavatios/hora.
Según la estimación del titular de la firma, si todos las fábricas modernizaran la caldera, Tucumán podría llegar a generar y vender en zafra 400 megavatios/hora, que equivale al consumo de toda la provincia y acotó que también se podría -con gas y con otro tipo de turbina- generar energía fuera de zafra con ese fluido.
Se trata, por cierto, de una noticia auspiciosa porque tanto los ingenios como el Estado se verán beneficiados. Tal vez de esta manera llegue un momento en que el país pueda autoabastecerse en materia energética y, por otro lado, que ante la presencia de un muy buen negocio las fábricas realicen las inversiones necesarias para producir energía y al mismo tiempo, tengan la posibilidad de trabajar durante todo el año. La concreción de esta iniciativa es también importante porque pone en evidencia una vez más que cuando se llega a acuerdos sustentables, el Estado y la actividad privada pueden emprender proyectos conjuntos.
El Poder Ejecutivo Nacional impulsaba el uso racional de la electricidad, pero a la vez buscaba medios alternativos de generación de energía, que podían provenir de industrias como los ingenios. La Argentina tiene un déficit de generación de energía eléctrica, puesto que consume alrededor de 20.000 megavatios/hora, y genera 19.000 megavatios; la diferencia es importada desde Brasil.
Como se sabe, cada fábrica azucarera posee una usina eléctrica que funciona a vapor de calderas, las cuales son alimentadas con gas, bagazo o fuel oil. Los expertos que nuestro diario consultó en esa oportunidad, afirmaron que el costo de producir energía en los ingenios es sustancialmente superior al de las usinas de El Bracho.
En nuestra edición del viernes, informamos que, a partir de la semana próxima el ingenio Santa Bárbara pondrá en funcionamiento un turbogenerador de energía, a través de una caldera de última generación, que permitirá a la fábrica suministrar electricidad al sistema interconectado del país. De ese modo, será la primera empresa argentina en generar energía a través de biomasa (a partir del bagazo de la caña de azúcar). Entre los aspectos técnicos, se mencionó que la caldera que por lo general, funciona a una presión interna de entre 12 y 21 atmósferas por centímetro cuadrado, mientras que la que se pondrá en marcha trabaja al doble de estos valores y ello redunda en una mayor eficiencia y productividad. El proyecto consta de una caldera, de un equipo turbogenerador, una cabina de exportación y una línea de transporte de energía en media tensión, que va desde el ingenio hasta la estación transformadora de energía de Aguilares, desde donde se ingresa al sistema interconectado, a través de la línea de Transnoa. Se informó que los equipos fueron importados desde Brasil y montados por técnicos de ese país y la inversión sería cercana a los U$S 10 millones.
El gerente de Operaciones de la fábrica dijo que en setiembre el excedente de electricidad se podrá ofrecer en la red del sistema interconectado y agregó que tienen una capacidad instalada para producir 16 megavatios/hora de energía, pero que una primera etapa se generarán 6 megavatios. Para la venta y autoconsumo podrán generar 10 megavatios/hora.
Según la estimación del titular de la firma, si todos las fábricas modernizaran la caldera, Tucumán podría llegar a generar y vender en zafra 400 megavatios/hora, que equivale al consumo de toda la provincia y acotó que también se podría -con gas y con otro tipo de turbina- generar energía fuera de zafra con ese fluido.
Se trata, por cierto, de una noticia auspiciosa porque tanto los ingenios como el Estado se verán beneficiados. Tal vez de esta manera llegue un momento en que el país pueda autoabastecerse en materia energética y, por otro lado, que ante la presencia de un muy buen negocio las fábricas realicen las inversiones necesarias para producir energía y al mismo tiempo, tengan la posibilidad de trabajar durante todo el año. La concreción de esta iniciativa es también importante porque pone en evidencia una vez más que cuando se llega a acuerdos sustentables, el Estado y la actividad privada pueden emprender proyectos conjuntos.







