La Universidad, sus luces y sus sombras

Esta semana, la UNT ha vivido momentos de contrastes: hubo tanta gestión cultural como luchas de poder. Por Nora Lía Jabif - Editora de Cultura

LA LUZ. En Filosofía y Letras están estrenando infraestructura. LA GACETA / JOSE NUNO LA LUZ. En Filosofía y Letras están estrenando infraestructura. LA GACETA / JOSE NUNO
14 Agosto 2009

En estos días, la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) muestra por igual sus luces y sus sombras: por un lado, exhibe con orgullo las nuevas instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras, que,  se espera, facilitará la actividad académica en el centro Prebisch, que no daba abasto para una matrícula que ha estallado. En el mismo lado del "haber", en Tucumán hay por estos días una intensa actividad cultural, aportada tanto por el Congreso internacional de Léxico e Interculturalidad que organizó la Facultad de Filosofía y Letras como por el encuentro de Escritores en el que trabajó intensamente la secretaría de Extensión de la UNT, que hasta el lunes fue conducida por Manuel Andújar y por Ramiro Garrocho, y que durante estos tres años ha tenido una fuerte presencia, tanto en el área social como en las acciones culturales. Hasta aquí, las luces de la Universidad.
Del lado del "debe" hay que apuntar la descarnada pelea política que se venía gestando en sordina en la UNT, y que terminó de estallar en esta última semana, cuando el rector Juan Cerisola decidió separar de su gabinete a todos los funcionarios afines a la vicerrectora, María Luisa Rossi de Hernández. Finalmente se fueron cinco, aunque Cerisola no le había pedido la renuncia a Franco Marigliano, que porta un apellido de peso: su padre, el ex rector Mario Marigliano, es directivo de YMAD, la minera gracias a cuyas regalías en la UNT se vive un ritmo de "obra pública" que no se compadece con el magro presupuesto universitario, que casi alcanza a cubrir el pago de salarios. Cerisola dijo que les pidió la renuncia a José Hugo Saab (secretario general), a Marta Pesa (secretaria académica), a Andújar y a Garrocho porque necesitaba "una renovación". Sin embargo, admitió una reunión con la vicerrectora, en la que esta le dijo que no lo acompañará otra vez para el rectorado. Fue después de esa negativa que Cerisola pidió la cabeza de los "pinistas" o "saabistas" (depende de cómo se midan los liderazgos). Los echados dicen que les cortaron la cabeza después de haberle dicho al rector que no lo acompañarán en su "proyecto político", y que Cerisola está cada vez más cerca de Alperovich. En la última sesión del Consejo, en la que los echados lograron un tibio "gracias por los servicios prestados", un consejero cuestionó la poca presencia de la Universidad en Canal 10, que en parte es universitario. Alperovichista o no, lo cierto es que el nuevo gabinete de la UNT se ha peronizado, con la presencia del nuevo secretario general, Florencio Aceñolaza, un "peronista de Perón" que fue funcionario de Carlos Menem con larga historia en la Universidad. Pero hay otros arribos "filoperonistas", como el del flamante secretario de Extensión, el abogado y docente de la Facultad de Derecho Mario Rodolfo Leal.  Quienes conocen la biografía del doctor en Derecho Leal (que cubre el cargo que Andrea Guraiib rechazó) afirman que es un "profesionalista del Derecho"; que trabajó en el equipo del intendente Domingo Amaya, en el area de Asuntos Jurídicos; que es suplente en el jury de enjuiciamiento, que su militancia universitaria se desarrolló en el Movimiento Humanista, una agrupación cercana al peronismo y que es amigo del ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. Leal fue candidato a vicedecano con Jorge Torres, y fue derrotado por Jose Luis Vázquez, hoy decano de Derecho. Ayer, en la ceremonia de asunción de Leal, Vázquez no estuvo. La oposición, decidida a impulsar la candidatura rectoral de Maria Luisa Rossi, tomó esa ausencia como un gesto, en momentos en que los dos bandos se disputan cuerpo a cuerpo la adhesión de cada decano, con vistas a las próximas elecciones universitarias.
Esta fue una semana de gestos en la UNT. Eso fue la adhesión del decano de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), el radical Fabián Soria, al grupo de Saab. Ese gesto ratificó que en la lucha entre cerisolistas y "pinistas" se ha colado el enfrentamiento entre el radicalismo, que no quiere ceder los espacios de poder que tiene en la Universidad desde 1983, y el peronismo, que busca colarse por cualquier ventana. En un sentido, la confrontación remite a la lucha "Cristina - Cobos", aunque esta vez hay inversión de género. La vice se ha quedado sin poder, y, aunque se lo ha propuesto, le resultará difícil mantener la gobernabilidad hasta abril de 2010, que es la fecha de las próximas elecciones.
En el radicalismo partidario, el alejamiento de Saab del rectorado ha impactado: la capitalización de poder en la Universidad les ha servido siempre como plataforma de acumulación territorial para acceder a cargos legislativos provinciales o nacionales. El alperovichismo aprovechará para delimitar territorio en la esquiva casa de Juan B. Terán, y el cerisolismo enfrenta el riesgo de quedar "pegado" al Gobierno. El "pinismo" tendrá que construir sin más estructuras que la de la vicerrectora. La lucha puede ser dura. Tanto los operadores de Cerisola como los radicales comparten mañas aprendidas en Franja Morada. Y también, con seguridad, se conocen los secretos de una gestión compartida durante más de tres  años.

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