El control a los motociclistas

13 Agosto 2009
El desapego de los tucumanos por la vida propia y del prójimo se refleja en la crónica transgresión de las normas de tránsito. Los índices de accidentes -en un preocupante porcentaje, mortales- se incrementan año a año en medio de endurecimiento de leyes, anuncios de campañas de concientización, de controles y del dictado de cursos de educación vial. Según las estadísticas, cuatro personas pierden la vida por semana en accidentes protagonizados por motocicletas en Tucumán. Por disposición del Poder Ejecutivo, a partir del 24 de agosto, inspectores de Tránsito y la Policía Vial intensificarán los controles a motociclistas. Aquellos que circulen sin casco deberán pagar una multa, se les secuestrará la moto y se les quitará la licencia de conducir.
De acuerdo con datos de la Dirección de Tránsito de la capital, por mes se venden y registran alrededor de 2.200 motos nuevas, es decir que al cabo de un año, el parque de estos vehículos sufre un incremento de 26.400. Por lo general, una persona que compra una moto, la conduce sin haber obtenido previamente el carnet de manejo, sin patentarla y sin saber manejarla, incurriendo así en una triple infracción.
El titular de Transporte de la Provincia indicó que "los motociclistas saben que corren peligro si no cumplen las normas; el problema es que muchos no saben manejar una moto". El funcionario afirmó que el 70 % de los motociclistas que circula por las rutas no lleva puesto el casco. Por ahora, la acción de la repartición consiste en detenerlos para informarles que serán sancionados y que no podrán llevar más de un acompañante.
Un informe del organismo señala que las rutas constituyen el principal escenario de los accidentes protagonizados por motociclistas. Por ejemplo, los tramos trágicos en la ruta 38 son los que pasan por Aguilares, Concepción, Arcadia, Acheral y León Rougés. En la ruta 9 se producen con bastante frecuencia accidentes en Banda del Río Salí, Lastenia y Los Pocitos, mientras que en la ruta 157, a la altura de Bella Vista, Atahona y Los Aguirre, se registra una alta tasa de siniestralidad. La inseguridad vial también está presente en las rutas 301 y 302 (a la altura de Lules y El Manantial).
El mapa del mayor índice de accidentes también abarca San Miguel de Tucumán y tiene por protagonistas principales a las avenidas Roca, Ejército del Norte, Alem, Belgrano y Siria, en distintas intersecciones. Esta información valiosa debería servir para desarrollar una política de prevención, de control y de sanción.
El 15 de setiembre se cumplirán 22 años de la sanción de la a ordenanza municipal Nº 942, está referida a la prohibición de circular sin casco en cualquier tipo de motos y ciclomotores. Ante el incumplimiento de dicha medida, tanto de quienes deben aplicarla como de aquellos que deben respetarla, la disposición fue reforzada en 1993 por el decreto Nº 00336/SG y en 1997 por el decreto Nº 1708. Tantos refuerzos de la disposición está reflejando, de alguna manera, la incapacidad de las autoridades de turno para hacer cumplir la ordenanza.
Es cierto que una buena parte de los tucumanos practica la cultura de la transgresión y siempre hallan justificativos para no acatar una medida. Por ejemplo, los motociclistas argumentan que en verano es imposible usar el casco por el excesivo calor, que les reduce la visión, que no les permite escuchar bien los ruidos de la calle, que no tienen dinero para comprar un casco, respuestas inadmisibles. En casi 22 años no se ha podido crear el hábito en la ciudadanía. Posiblemente, ello se deba la falta de educación vial, a las deficiencias en la cesión del carnet de manejo, a la carencia de multas onerosas -que contemplen incluso la prisión-. Si se controla y no se sanciona no cambiará demasiado esta preocupante realidad.

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