02 Agosto 2009 Seguir en 
La reciente detención de un joven de 22 años, acusado de violar a una niña de 12, a quien había seducido por internet pone en el tapete una realidad que ha comenzado a mostrarse, por ahora esporádicamente, pero que conviene reflexionar sobre ella para proteger a los niños y adolescentes. Si bien el hecho se produjo en Mataderos, en Buenos Aires, en Tucumán ya se han registrado casos similares y tal vez haya muchos más de los que se denuncian o salen a la luz.
En esta ocasión, se informó que el acusado había conocido a la niña por internet tiempo atrás, cuando comenzaron a mantener comunicaciones vía mail y chat. Se hacía pasar por un chico de la misma edad y en los mensajes fingió haberse enamorado de ella para poder concretar una cita. El encuentro se produjo hace un mes, cuando el acusado pasó a buscar a la niña por el colegio en el que estudia. Según las fuentes, la niña se sorprendió al verlo porque era mucho mayor, que ella pero este la convenció de ir hasta una plaza y aprovechando su superioridad física, abusó de la pequeña. La niña ocultó el hecho, pero su madre se dio cuenta de que no estaba bien y comenzó a hacerle preguntas hasta que conoció lo ocurrido.
La pedofilia (el abuso sexual de menores) que parecía lejana a Tucumán, comenzó a salir a la luz en febrero de 2005, cuando se detuvo a un hombre, acusado de pagar a menores para dejarse fotografiar en poses eróticas. Las imágenes eran difundidas luego por un sitio en internet.
La pedofilia es la presencia de conductas que implican actividad sexual entre un adulto y un niño. Las conductas de la pedofilia van desde el simple exhibicionismo hasta la violación. El adulto suele ganarse la confianza y el cariño del niño para luego llevar a cabo sus objetivos. Algunos estudiosos de esta perversión señalan que en su mayoría los pedófilos son hombres; muchos de ellos son alcohólicos o psicóticos de mente torpe o asociales, y su edad fluctúa entre los 30 y 40 años -puede haber excepciones-; generalmente, son hombres débiles, inmaduros, solitarios y llenos de culpa. La personalidad del agresor de mediana o mayor edad es de un individuo solitario y con dificultad para relacionarse con normalidad; suele tener baja autoestima, pocos recursos para enfrentar situaciones de estrés y frecuentemente abusa del alcohol o de las drogas.
En otra oportunidad, señalamos que las estadísticas mundiales indican que el abuso sexual contra niños representa un importante problema social y de salud en numerosas regiones, pese a que se ha demostrado la existencia de un subregistro del fenómeno. Por ejemplo, España y EE.UU. reportan que alrededor del 20 al 25 % de las niñas y del 10 al 15 % de los niños sufren algún tipo de abuso sexual antes de los 17 años. En América Latina más de 20.000 niños de los países más pobres son vendidos a pedófilos de EE.UU., Canadá y Europa y más de 10.000 menores entre los 9 y 16 años de edad son destinados a prostíbulos.
La Policía aconsejó que, en caso de los niños que por timidez o introspección no quieren decir con qué personas se conectan, se establezca la posibilidad en la computadora de grabar en el historial los contactos ante cualquier eventualidad. Es importante que los padres se familiaricen con la computación para tomar conciencia de los peligros a los que están expuestos los hijos y poder compartir un espacio de diálogo sobre estos temas. Por su lado, el Estado debería diseñar y poner en práctica una política de prevención que tienda a proteger a los niños y a los adolescentes de los abusadores sexuales y del maltrato en general. Esta tarea puede impulsarse a través de la misma escuela. Si se mira para otro lado, llegará un momento en que el problema explotará en las manos y de poco valdrán los lamentos. Siempre prevenir es mejor que curar.
En esta ocasión, se informó que el acusado había conocido a la niña por internet tiempo atrás, cuando comenzaron a mantener comunicaciones vía mail y chat. Se hacía pasar por un chico de la misma edad y en los mensajes fingió haberse enamorado de ella para poder concretar una cita. El encuentro se produjo hace un mes, cuando el acusado pasó a buscar a la niña por el colegio en el que estudia. Según las fuentes, la niña se sorprendió al verlo porque era mucho mayor, que ella pero este la convenció de ir hasta una plaza y aprovechando su superioridad física, abusó de la pequeña. La niña ocultó el hecho, pero su madre se dio cuenta de que no estaba bien y comenzó a hacerle preguntas hasta que conoció lo ocurrido.
La pedofilia (el abuso sexual de menores) que parecía lejana a Tucumán, comenzó a salir a la luz en febrero de 2005, cuando se detuvo a un hombre, acusado de pagar a menores para dejarse fotografiar en poses eróticas. Las imágenes eran difundidas luego por un sitio en internet.
La pedofilia es la presencia de conductas que implican actividad sexual entre un adulto y un niño. Las conductas de la pedofilia van desde el simple exhibicionismo hasta la violación. El adulto suele ganarse la confianza y el cariño del niño para luego llevar a cabo sus objetivos. Algunos estudiosos de esta perversión señalan que en su mayoría los pedófilos son hombres; muchos de ellos son alcohólicos o psicóticos de mente torpe o asociales, y su edad fluctúa entre los 30 y 40 años -puede haber excepciones-; generalmente, son hombres débiles, inmaduros, solitarios y llenos de culpa. La personalidad del agresor de mediana o mayor edad es de un individuo solitario y con dificultad para relacionarse con normalidad; suele tener baja autoestima, pocos recursos para enfrentar situaciones de estrés y frecuentemente abusa del alcohol o de las drogas.
En otra oportunidad, señalamos que las estadísticas mundiales indican que el abuso sexual contra niños representa un importante problema social y de salud en numerosas regiones, pese a que se ha demostrado la existencia de un subregistro del fenómeno. Por ejemplo, España y EE.UU. reportan que alrededor del 20 al 25 % de las niñas y del 10 al 15 % de los niños sufren algún tipo de abuso sexual antes de los 17 años. En América Latina más de 20.000 niños de los países más pobres son vendidos a pedófilos de EE.UU., Canadá y Europa y más de 10.000 menores entre los 9 y 16 años de edad son destinados a prostíbulos.
La Policía aconsejó que, en caso de los niños que por timidez o introspección no quieren decir con qué personas se conectan, se establezca la posibilidad en la computadora de grabar en el historial los contactos ante cualquier eventualidad. Es importante que los padres se familiaricen con la computación para tomar conciencia de los peligros a los que están expuestos los hijos y poder compartir un espacio de diálogo sobre estos temas. Por su lado, el Estado debería diseñar y poner en práctica una política de prevención que tienda a proteger a los niños y a los adolescentes de los abusadores sexuales y del maltrato en general. Esta tarea puede impulsarse a través de la misma escuela. Si se mira para otro lado, llegará un momento en que el problema explotará en las manos y de poco valdrán los lamentos. Siempre prevenir es mejor que curar.







