25 Julio 2009 Seguir en 
LAS MANOS, Honduras.- El presidente depuesto Manuel Zelaya ingresó ayer en Honduras, donde permaneció unas dos horas y luego, ante la ratificación del gobierno de facto de la orden de arresto en su contra, regresó a territorio de Nicaragua "para organizarnos, porque ya se siente el sabor de una nueva victoria y la salida de los golpistas", aseguró. La incursión desató incidentes entre sus simpatizantes y fuerzas militares y policiales que habían formado un retén para aislar a Zelaya de la multitud. Al menos dos civiles fueron heridos de bala durante los enfrentamientos, que se produjeron luego de que el gobierno interino de Roberto Micheletti declaró el estado de sitio.
El paso a pie por la frontera fue cubierto en vivo por la cadena regional de TV Telesur, la estadounidense CNN en Español y el Canal 7 de Buenos Aires, entre otros medios, con lo que Zelaya consolidó un hecho político de fuerte impacto mediático.
Luego de la incursión, Zelaya instó a sus seguidores a "esperar al resto de los compañeros que están viniendo" para regresar a su país. "Si ustedes están firmes, yo estoy más firme", arengó. El mandatario depuesto pasó la línea de la frontera a las 14.23, se presentó ante el coronel a cargo de la aduana de Las Manos y pidió hablar con jefes militares.
"Dije que iba a pasar la frontera y lo hice; le di la mano al coronel y le pedí comunicación con el Estado Mayor, al que le voy a pedir rectificación porque no pueden gobernar en el marco de un golpe de Estado", dijo a poco de ingresar en Honduras. Zelaya regresó al lado nicaragüense de la frontera luego de que el viceministro de Seguridad del gobierno de facto, Mario Eduardo Perdomo, informó que ya estaba listo el dispositivo policial para ejecutar la orden de arresto emitida por la Corte Suprema de Justicia hondureña.
Elite opositora
Según Zelaya, que fue destituido y expulsado a punta de pistola del país el 28 de junio, el fondo del problema es que un grupo económico de elite hondureña se opone a las reformas sociales que él plantea. Entre dichas reformas, enumeró el aumento del salario mínimo; el derecho al seguro social obligatorio para las mujeres y que no hubiera monopolio en el mercado de los combustibles. "Como no pude concertarlas con la empresa privada empezaron a hacer demandas, por eso pedí que le consulten al pueblo, que pusieran una 'cuarta urna' (para ver si se aprobaba una reforma constitucional) y se opusieron", dijo. "La 'cuarta urna' se trataba de una encuesta de opinión pública no vinculante, simple, con base legal en una ley; pero eso no es motivo para dar un golpe", argumentó. Dicha consulta popular se iba a celebrar el día en que fue depuesto, contrariando un fallo judicial en contra y el rechazo del Congreso. Zelaya, un poderoso empresario hondureño, ganó la presidencia con una plataforma pollita de corte liberal, pero luego se convirtió en aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez, y cambió el discurso, lo que causó grietas en su propio partido, el que pertenece Micheletti, que asumió en su reemplazo en su carácter de titular del Congreso.
Temerario
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, condenó el "temerario" intento de Zelaya de ingresar en su país e instó a las dos partes a aceptar la propuesta del presidente costarricense, Oscar Arias, que consideró la base para una solución pacífica. El propio Arias dijo que el viaje que hizo el depuesto presidente no es el camino para lograr la reconciliación. (DPA)
El paso a pie por la frontera fue cubierto en vivo por la cadena regional de TV Telesur, la estadounidense CNN en Español y el Canal 7 de Buenos Aires, entre otros medios, con lo que Zelaya consolidó un hecho político de fuerte impacto mediático.
Luego de la incursión, Zelaya instó a sus seguidores a "esperar al resto de los compañeros que están viniendo" para regresar a su país. "Si ustedes están firmes, yo estoy más firme", arengó. El mandatario depuesto pasó la línea de la frontera a las 14.23, se presentó ante el coronel a cargo de la aduana de Las Manos y pidió hablar con jefes militares.
"Dije que iba a pasar la frontera y lo hice; le di la mano al coronel y le pedí comunicación con el Estado Mayor, al que le voy a pedir rectificación porque no pueden gobernar en el marco de un golpe de Estado", dijo a poco de ingresar en Honduras. Zelaya regresó al lado nicaragüense de la frontera luego de que el viceministro de Seguridad del gobierno de facto, Mario Eduardo Perdomo, informó que ya estaba listo el dispositivo policial para ejecutar la orden de arresto emitida por la Corte Suprema de Justicia hondureña.
Elite opositora
Según Zelaya, que fue destituido y expulsado a punta de pistola del país el 28 de junio, el fondo del problema es que un grupo económico de elite hondureña se opone a las reformas sociales que él plantea. Entre dichas reformas, enumeró el aumento del salario mínimo; el derecho al seguro social obligatorio para las mujeres y que no hubiera monopolio en el mercado de los combustibles. "Como no pude concertarlas con la empresa privada empezaron a hacer demandas, por eso pedí que le consulten al pueblo, que pusieran una 'cuarta urna' (para ver si se aprobaba una reforma constitucional) y se opusieron", dijo. "La 'cuarta urna' se trataba de una encuesta de opinión pública no vinculante, simple, con base legal en una ley; pero eso no es motivo para dar un golpe", argumentó. Dicha consulta popular se iba a celebrar el día en que fue depuesto, contrariando un fallo judicial en contra y el rechazo del Congreso. Zelaya, un poderoso empresario hondureño, ganó la presidencia con una plataforma pollita de corte liberal, pero luego se convirtió en aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez, y cambió el discurso, lo que causó grietas en su propio partido, el que pertenece Micheletti, que asumió en su reemplazo en su carácter de titular del Congreso.
Temerario
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, condenó el "temerario" intento de Zelaya de ingresar en su país e instó a las dos partes a aceptar la propuesta del presidente costarricense, Oscar Arias, que consideró la base para una solución pacífica. El propio Arias dijo que el viaje que hizo el depuesto presidente no es el camino para lograr la reconciliación. (DPA)









