Zelaya amenaza con regresar y dijo que ya hay guerra civil

El mediador Oscar Arias hace un último intento por lograr la restitución del Presidente. Micheletti resiste la presión internacional y asegura que pondrá entre rejas al mandatario depuesto. Cita en San José.

PINTADAS. Los simpatizantes del derrocado presidente realizan protestas con leyendas en las paredes y también con manifestaciones pacíficas. AFP
PINTADAS. Los simpatizantes del derrocado presidente realizan protestas con leyendas en las paredes y también con manifestaciones pacíficas. AFP
22 Julio 2009
SAN JOSE.- Costa Rica buscaba ayer ayuda diplomática para que el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, vuelva al poder, en un intento contrarreloj luego de que este amenazó con retornar en las próximas horas a su país y atizó el fantasma de una guerra civil en su país.
El mandatario interino hondureño, Roberto Micheletti, reiteró en tanto la decisión de su gobierno de encarcelar a Zelaya si regresa, por haber violado la Constitución con su intento de realizar una consulta popular, declarada ilegal por la Justicia y rechazada por el mismo Congreso, para abrir paso a la reelección presidencial.
La comunidad internacional, que ha aislado a Honduras, teme que el regreso Zelaya pueda causar un baño de sangre en el empobrecido país. El presidente depuesto, un empresario agrícola ganadero que despertó tensiones entre empresarios y políticos incluso de su propio partido al aliarse con el izquierdista presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo que en Honduras ya se vive una guerra civil, pese a que las protestas por su derrocamiento han sido en su mayoría pacíficas. El propio Micheletti invitó ayer a observadores de EEUU "y de todo el mundo" para constatar que en Honduras no se ha producido ningún episodio de violencia en los últimos 17 días, cuando un hombre murió en medio de disturbios en el aeropuerto de Tegucigalpa, donde simpatizantes de Zelaya esperaban su regreso.
Incertidumbre
Este insistió en que retornará a Honduras luego de que venza el plazo de 72 horas pedido por el mediador y presidente costarricense, Oscar Arias, para hallar una salida a la peor crisis política en América Central en dos décadas. El plazo vence hoy, y hasta anoche no se podía confirmar aún que delegados de ambas partes fueran a sentarse otra vez  en la mesa de negociaciones, en San José. Sólo el canciller de Panamá, Juan Carlos Varela, que se reunió con su par de Costa Rica, Bruno Stagno, y con una delegación enviada por Micheletti a Ciudad de Panamá, habló de nuevas negociaciones y dijo que veía señales de flexibilidad de parte del gobierno de facto. Micheletti, respaldado por la Corte Suprema de Justicia y por el Congreso, ha dicho que podría adelantar las elecciones previstas para noviembre como salida a la crisis. (Reuters)

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