Jugador íntegro

Por José Miguel Manrique - Redacción de LA GACETA.

21 Julio 2009

Alguien dijo alguna vez que para lograr cosas importantes hay que ser humilde. Raúl Saavedra lo es. Dejó todo por San Martín, donde dio una cabal muestra de profesionalidad. Había llegado a La Ciudadela generando muchas  dudas por su pasado en Atlético. Espero con paciencia su oportunidad y cuando la tuvo, puso el pecho para demostrar que es un hombre de bien. No se guardó nada. En cada partido entregó lo mejor. Celebró como nadie, cuando le tocó convertir, como lo hizo contra Boca y por su cara corrieron lágrimas por haber descendido. En La Ciudadela lo van a extrañar, pero el merecía tener otra oportunidad de Primera.

Punto de vista
Un orgullo
Por Gladys de Saavedra - Madre de los futbolistas

Estaba en mi casa cuando me llamó Raúl por teléfono. Me contó que había hablado con Héctor Rivoira y que estaba todo listo para que juegue en Atlético. En mi familia somos todos "decanos" y nos emocionó muchísimo que se volviera a poner la camiseta del club que amamos. Estas son situaciones que no son muy comunes en el fútbol argentino.
Nos alegró un montón porque también será compañero de su hermano José. Ambos son hinchas del club y concretarán el sueño que tenían desde hace muchos años. Es un orgullo saber que los dos tendrán la chance de jugar en el mismo equipo. El día que tengan la posibilidad de estar juntos en un mismo campo, me emocionaré porque los acompañé durante toda su carrera y siempre esperé que ocurriera esto.
También estoy muy contento porque Raúl no se irá de la provincia. Fue muy duro cuando tuvo que emigrar y tenerlo cerca es importante para mí. Dejando de lado los sentimientos, espero que a los dos les vaya muy bien para que sigamos de festejos.

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