Las leyes están, pero no se cumplen

Diputados analiza un proyecto para controlar la quema de pastos

17 Junio 2009
Hay controles y se aprobaron normas para terminar con la quema de cañaverales. Sin embargo, en Tucumán no dejó de ser una práctica incesante que genera peligros en las rutas, en las líneas de energía eléctrica y en la salud de la población.
La quema de caña, como método auxiliar de cosecha, está prohibida  conforme lo establece el artículo 38 de la Ley 6.253, con la modificación introducida por la Ley 7.459. Hace dos años también se  agregó un nuevo cambio, que prohibe a los ingenios recibir caña quemada. Además, el artículo 186 del Código Penal establece penas de tres a 10 años de prisión a quien causare incendios, explosiones e inundaciones. Hace dos años se modificaron leyes vinculadas a la quema de caña para reducir de 20 a 5 años el plan de erradicación paulatino para eliminar definitivamente la quema de cañaverales.
El año pasado, el director de los Bomberos Voluntarios de Tafí Viejo, Carlos Cambera, declaró que por día tenían que intervenir en tres o cuatro incendios por quema de cañaveral. El experto había señalado a LA GACETA que la práctica está arraigada y generalizada que es difícil erradicarla. ¿No se castiga efectivamente con multa o prisión a los culpables?, remarcó. En mayo, el Senado de la Nación aprobó y remitió a la Cámara de Diputados el texto de un proyecto para controlar los incendios de campos, presentada por el oficialista porteño y ex ministro de Educación, Daniel Filmus, que establece prohibir la quema de pastizales en todo el país sin permiso de la autoridad jurisdiccional. Desde el año pasado en Buenos Aires murieron cinco personas a raíz de accidentes ocurridos a partir de la quema de pastizales.

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