16 Junio 2009 Seguir en 
El brutal ataque que una familia de San Andrés sufrió en la madrugada del sábado, en el que un hombre fue baleado en el estómago, derivó en una protesta vecinal, que incluyó el corte de la ruta 306 durante cinco horas. "Estamos cansados de la inseguridad. Esto podría haber sido una tragedia, y no es un hecho aislado", indicó Marcos Herrera. Cuatro sujetos entraron en la casa de Jesús Perea y amenazaron con armas de fuego a él, a su esposa, Ana Lía Carranza, y su pequeño hijo de dos años. "Querían llevarse la moto, y él se resistió; entonces le pegaron un tiro", relató la mujer. Ayer la Policía logró detener a uno de los sospechosos.
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