15 Junio 2009 Seguir en 
Si alguien desconocía a qué se refería eso de power trío, ya no tiene dudas si vio en vivo a Divididos.
En la madrugada de ayer o cualquier otra noche, estos tres hombres idóneos en el manejo de sus instrumentos y sumamente pasionales dan cátedra en la definición de esa sana costumbre rockera que inició The Jimi Hendrix Experience hace casi 40 años.
Contundencia y potencia sonora, bases sólidas y armonías pegadizas y enérgicas. Eso es lo que entregan Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella cada vez que suben a un escenario.
Los dos primeros, suman a esto su experiencia y el significativo dato de que fueron parte de una de las bandas más influyentes del rock argentino, como Sumo. Y Catriel aporta oxígeno desde su fanatismo por la banda, que de no haberlo tenido tras los parches habría estado entre público gritando canciones, como lo hace con los palillos en las manos.
Un power trío es solamente eso. Una formación musical de guitarra, bajo y batería, con ejecutantes virtuosos con muchas sensaciones para transmitir. Nada más, y nada menos.







