15 Junio 2009 Seguir en 
NUEVA YORK.- Rick Ross tuvo álbumes de gran éxito en los que rapeaba sobre vender crack, pero los reportes de que una vez trabajó como guardia penitenciario amenazaron con acabar con su carrera. Para un rapero que cultiva la imagen de chico malo, el uniforme lo pone del lado equivocado de la ley.
Los raperos de Estados Unidos con frecuencia venden canciones sobre drogas y armas basadas en historias de la "vida real". Pero según dicen los expertos, algunas de esas historias están quedando cada vez más al descubierto como cuestiones que apuntan a ayudarlos a construir exitosas carreras.
“Algunas de las historias están fabricadas y algunas son reales, y lo que ellos están haciendo es mezclar ambas”, dijo Devyne Stephens, un ejecutivo de la industria musical. "Cuando dices que disparaste y mataste a alguien y lo pones en un CD, nueve de cada 10 veces en realidad no disparaste ni mataste a nadie", sostuvo.
Ross es un rapero barbudo y corpulento de Miami que hace alarde de una vida llena de dinero y regida por las drogas. Su nombre verdadero es William Leonard Roberts II, pero él inspiró su nombre artístico en un traficante de drogas.
El artista quedó públicamente humillado cuando el año pasado aparecieron fotos de él en el sitio “Web The Smoking Gun” con aspecto arreglado y con un uniforme de oficial penitenciario.
En un principio Ross negó su pasado. Luego lo admitió, pero sostuvo que sus historias de venta de drogas en las calles eran ciertas.
Su tercer disco, editado en abril, fue un éxito de ventas pese a todo.
Stephens, quien ha trabajado con artistas como Mary J. Blige, Usher, Sean "Diddy" Combs y Nelly, dijo que muchos raperos mezclan líneas en sus canciones que no son literalmente ciertas sino que se basan en experiencias reales o historias que han escuchado. Asegura que probablemente el 85% de los raperos embellecen las historias de sus canciones y se refiere a la tendencia actual como "música real" que, como la "televisión reality", es un término un poco equivocado.
Stephens ayudó a producir a otro exitoso rapero de Estados Unidos, Akon, quien ha tenido éxitos como "Locked Up" y "Ghetto." Akon fue objeto de burlas el año pasado y acusado de inventar sus afirmaciones de pertenencia a un círculo de ladrones de autos y de haber cumplido una condena en prisión. La nueva camada quiere emular el éxito de raperos devenidos en magnates como los ex vendedores de drogas neoyorquinos Jay-Z y 50 Cent, quienes sacaron discos basados en canciones que contaban su transformación, en la que pasaron de hacer negocios turbios a descorchar champaña.
"Uno formula esa historia para hacerla tan interesante como la historia de Jay-Z", dijo Stephens, describiendo el esbozo de una canción que dice: "Soy un buscavidas, vengo de la nada y lo convertí en algo y ahora estoy en un yate en St. Tropez".
Jay-Z, casado con la súper estrella Beyonce Knowles, ahora es uno de los músicos más ricos del mundo. Según reportes, firmó un contrato por U$S 150 millones con la empresa promotora de conciertos Live Nation .
50 Cent, cuyo disco y película "Get Rich or Die Tryin’" se basó en su pasado como vendedor de crack que recibió nueve disparos, ahora dirige un imperio multimedia. Embolsó 100 millones de dólares cuando vendió sus acciones en Glaceau, creadora de Vitaminwater, a Coca-Cola, informó la revista “Forbes” el año pasado. (Reuters- Especial)
Los raperos de Estados Unidos con frecuencia venden canciones sobre drogas y armas basadas en historias de la "vida real". Pero según dicen los expertos, algunas de esas historias están quedando cada vez más al descubierto como cuestiones que apuntan a ayudarlos a construir exitosas carreras.
“Algunas de las historias están fabricadas y algunas son reales, y lo que ellos están haciendo es mezclar ambas”, dijo Devyne Stephens, un ejecutivo de la industria musical. "Cuando dices que disparaste y mataste a alguien y lo pones en un CD, nueve de cada 10 veces en realidad no disparaste ni mataste a nadie", sostuvo.
Ross es un rapero barbudo y corpulento de Miami que hace alarde de una vida llena de dinero y regida por las drogas. Su nombre verdadero es William Leonard Roberts II, pero él inspiró su nombre artístico en un traficante de drogas.
El artista quedó públicamente humillado cuando el año pasado aparecieron fotos de él en el sitio “Web The Smoking Gun” con aspecto arreglado y con un uniforme de oficial penitenciario.
En un principio Ross negó su pasado. Luego lo admitió, pero sostuvo que sus historias de venta de drogas en las calles eran ciertas.
Su tercer disco, editado en abril, fue un éxito de ventas pese a todo.
Stephens, quien ha trabajado con artistas como Mary J. Blige, Usher, Sean "Diddy" Combs y Nelly, dijo que muchos raperos mezclan líneas en sus canciones que no son literalmente ciertas sino que se basan en experiencias reales o historias que han escuchado. Asegura que probablemente el 85% de los raperos embellecen las historias de sus canciones y se refiere a la tendencia actual como "música real" que, como la "televisión reality", es un término un poco equivocado.
Stephens ayudó a producir a otro exitoso rapero de Estados Unidos, Akon, quien ha tenido éxitos como "Locked Up" y "Ghetto." Akon fue objeto de burlas el año pasado y acusado de inventar sus afirmaciones de pertenencia a un círculo de ladrones de autos y de haber cumplido una condena en prisión. La nueva camada quiere emular el éxito de raperos devenidos en magnates como los ex vendedores de drogas neoyorquinos Jay-Z y 50 Cent, quienes sacaron discos basados en canciones que contaban su transformación, en la que pasaron de hacer negocios turbios a descorchar champaña.
"Uno formula esa historia para hacerla tan interesante como la historia de Jay-Z", dijo Stephens, describiendo el esbozo de una canción que dice: "Soy un buscavidas, vengo de la nada y lo convertí en algo y ahora estoy en un yate en St. Tropez".
Jay-Z, casado con la súper estrella Beyonce Knowles, ahora es uno de los músicos más ricos del mundo. Según reportes, firmó un contrato por U$S 150 millones con la empresa promotora de conciertos Live Nation .
50 Cent, cuyo disco y película "Get Rich or Die Tryin’" se basó en su pasado como vendedor de crack que recibió nueve disparos, ahora dirige un imperio multimedia. Embolsó 100 millones de dólares cuando vendió sus acciones en Glaceau, creadora de Vitaminwater, a Coca-Cola, informó la revista “Forbes” el año pasado. (Reuters- Especial)







