"Lo único que ellos querían era verlo muerto"

La esposa del sargento tucumano que trabajaba para la Policía bonaerense dijo que no sabe cómo tomará el fallo que se conocerá el martes. Una pareja está siendo enjuiciada por el asesinato, perpetrado a balazos en febrero en San Isidro.

INDIGNADA. Barberis participó en todas las audiencias del juicio. TELAM
INDIGNADA. Barberis participó en todas las audiencias del juicio. TELAM
14 Junio 2009
BUENOS AIRES.- Marta Barberis, la viuda de Aldo Garrido, el policía asesinado en febrero en San Isidro, sostuvo ayer que la pareja acusada de haber matado a su marido actuó con ensañamiento y que su intención era verlo muerto.
El martes se dará a conocer la sentencia en el juicio que se lleva adelante contra Néstor Luque y Débora Acuña, acusados de asesinar en febrero a Garrido, un sargento tucumano que trabajaba para la bonaerense.
"No se les escapó el tiro. El (por Garrido) peleó hasta el final, tenía la cabeza destrozada, querían verlo muerto. Eran una máquina de matar los dos", consideró Barberis sobre los homicidas de su esposo.
La mujer explicó que decidió presenciar el juicio porque necesitaba y quería conocer a los acusados del crimen. "El martes, cuando termine todo, veré cuál será mi reacción", añadió Barberis, quien relató que en estos días de juicio pudo darse cuenta del dolor físico que sufrió su esposo. Barberis recordó a su marido como una buena persona y reconoció que siente un vacío terrible tras su muerte.
El Tribunal Oral en lo Criminal Número 5 de San Isidro encontró culpables a Luque y Acuña por el "homicidio calificado" de Garrido. El fiscal del juicio Eduardo Vaiani y el abogado Marcelo Rochetti, en representación de Barberis, solicitaron la pena de prisión perpetua para los imputados que habían reconocido haber baleado al policía, aunque sostuvieron que fue en un forcejeo y que no habían tenido la intención de matar. Por su parte, la defensa de los acusados admitió que los dos habían participado del crimen pero pidieron que sean condenados por "homicidio en ocasión de robo", lo que bajaría sus penas a 25 años.
Garrido, de 61 años, fue asesinado el 17 de febrero cuando recorría  San Isidro y advirtió una situación sospechosa en un negocio de ropa "Kevingston" de Chacabuco 361, de esa localidad del norte del Gran Buenos Aires. El policía vio que las dos empleadas no estaban y en ese momento lo atendió Acuña, que se encontraba embarazada. El policía sospechó y fue hasta el fondo del negocio, de donde salió Luque, que le efectuó dos disparos con un revólver calibre 32 a la altura del vientre. El policía cayó, y mientras estaba arrodillado la mujer le quitó su arma y lo remató de dos balazos.
El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, explicó que pudo comprobarse que darle muerte a Garrido fue "una decisión que tomaron ambos, pero que la primera fue la mujer". "No hay ninguna duda de la participación de ambos en las dos agravantes", explicó. Stornelli señaló que este tipo de fallos deja en claro que "puede haber una justicia rápida y hubo una tarea de investigación rápida por parte de la Policía".
Barberis contó cómo es la vida sin su marido, que hace cuatro meses fue asesinado a balazos durante un intento de robo a un local de ropa en el centro de San Isidro. "Esto es terrible, pero por ahora estoy muy embarullada, desde hace cuatro meses que no paro, lo que no sé es cuando termine todo esto lo que va a pasar", afirmó. "Cuando estos días entré sola a mi casa y vi las fotos, me di cuenta que era la triste realidad. Todavía no puedo proyectar mi vida pero tengo que seguir viviendo por mi familia", concluyó. (DyN-Télam)

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