Un adolescente confesó que mató a Rearte

El muchacho, que hoy tiene 20 años, dijo que persiguió al chico de 16 años, y que para robarle le dio dos puntazos con un cuchillo. El relato conmovió a los familiares de la víctima, que no pudieron contener el llanto. El otro imputado aseguró que es inocente. Un testigo fue criticado por una defensora.

“QUERIA ROBARLE, NO MATARLO”. El imputado declaró durante 40 minutos ante los jueces de la Sala VI.  LA GACETA / ANTONIO FERRONI
“QUERIA ROBARLE, NO MATARLO”. El imputado declaró durante 40 minutos ante los jueces de la Sala VI. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
12 Junio 2009
"Que conste que yo le aconsejo que no declare". Las palabras de la defensora oficial Rosa Nosseti dejaban entrever lo que sucedería. El adolescente, hoy de 20 años, se sentó frente al tribunal y con firmeza dijo: "mi intención era robarle, no matarlo. Yo fui el que lo apuñaló".
Durante la segunda jornada del juicio por la muerte de Mauro Rearte se escuchó la confesión de un chico que, cuando se cometió el homicidio, el 23 de marzo de 2003, era menor. Por eso, aunque fuera considerado penalmente responsable de lo sucedido, quedará en manos de la jueza de Menores Nora Wexler, que será quien finalmente decida si va preso y por cuánto tiempo.
En el banquillo de los acusados están sentados dos primos: Julio Alejandro "El Mocho" Oliva, hoy de 24 años, y "Cabeza". Este último fue quien admitió, delante de los familiares de Rearte, que él había sido el homicida. El muchacho, a quien su defensora le había pedido que se mantuviera en silencio, relató de esta forma lo sucedido: "la noche anterior yo me había tomado 15 rivotril (sic) y estaba con resaca. Me levanté como a las 8. Me tomé otras dos pastillas y me salí a fumar un cigarro. Estaba allí, en la puerta, cuando pasó este joven (Mauro tenía 16 años). El me miró, yo lo miré y nos insultamos. El siguió caminando y a mí me dieron ganas de robarlo". "Me metí en mi casa y agarré un cuchillo. Salí corriendo detrás de él y lo alcancé. Lo golpeé y después le pegué dos puntazos, mientras le sacaba la mochila", recordó. El adolescente indicó que Rearte intentó pegarle sin éxito. "Después yo me di vuelta y salí corriendo para mi casa. No sabía que lo había matado. El cuchillo no tenía sangre. No fue queriendo", advirtió. Mientras hablaba, a sus espaldas, su familia y la de la víctima, desconsoladas, rompían en llanto. El acusado aseguró que quemó una parte de la docena de medias que llevaba la víctima para vender, y que la otra parte la tiró al pozo del baño. "Esto (por el homicidio) es una gran culpa que llevo. Estoy totalmente arrepentido", dijo, al tiempo que explicaba que está haciendo tratamiento para dejar las drogas.
El muchacho, además, despegó del caso a su primo. "El no estuvo conmigo, no tiene nada que ver", indicó. En ese mismo sentido declaró justamente Julio Oliva. "No sé por qué me involucraron a mí en esta causa. Yo ese día dormí hasta las 11, y después me enteré de lo que había hecho mi primo. Pero yo no estuve", se defendió ante los jueces de la sala VI de la Cámara Penal Carlos Ruiz Vargas, Marta Cavalloti y Ana Lía Castillo de Ayusa. El muchacho está detenido desde mayo de 2006, por lo que ya se venció el plazo legal de la prisión preventiva, aunque como ya se había determinado la fecha del juicio,  podía continuar en Villa Urquiza hasta tanto se dictara sentencia. La respuesta a por qué se lo acusaba a él la dio el testigo al que tanto el fiscal de Cámara Manuel López Rougés como el representante de la querella, Jorge Lobo Aragón. Osvaldo Américo Rondoletto afirmó que esa mañana él vio a los dos primos cuando perseguían a Rearte y, aunque según él no observó cuando se produjo el ataque, sí vio regresar a los acusados. "El mayor (Julio Oliva) traía en la mano un cuchillo, y el otro llevaba la mochila", indicó Rondoletto. Sin embargo, la defensora de Oliva, Valentina García Salemi, se encargó de marcar gran cantidad de contradicciones en el relato del testigo, dando a entender que estaba siendo mendaz. Y por eso, la defensora pidió un careo entre el testigo y el imputado. La medida se desarrollará en la próxima audiencia.
Cuando terminó el debate, los familiares de Rearte aún lloraban recordando el relato del confeso homicida.

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