Juzgan a dos jóvenes por el brutal asesinato de un menor
La víctima fue atacada a puñaladas en marzo de 2006 cuando iba vender medias. Al comenzar las audiencias, el fiscal de Cámara pidió que se cambie la calificación de robo agravado seguido de muerte a homicidio calificado. El dolor de la familia.
11 Junio 2009 Seguir en 
Hace tres años, Mauro Rearte, de 16 años, fue asesinado a puñaladas en barrio 11 de Marzo. "Lo mataron para robarle algunos pares de medias y unas zapatillas. Es algo que no tiene nombre. Pero quienes hicieron eso deberán responder ahora ante la Justicia", dijo Osvaldo Rearte, padre de la víctima. En la causa hay dos imputados de robo agravado seguido de muerte. Pero esto se puede modificar teniendo en cuenta que el fiscal de Cámara, Manuel López Rougés solicitó el cambio de calificación a homicidio agravado.
Mauro murió el 23 de marzo de 2006. Cerca de las 8, el joven llegó a la intersección de Lavaisse y Frías Silva, llevando una mochila cargada con pares de medias que tenía pensado vender en esa zona. De repente, dos muchachos lo interceptaron. Según la investigación, encabezada por el fiscal de Instrucción Arnoldo Suasnábar, Mauro fue asesinado a puñaladas. Los agresores, luego del ataque, escaparon llevándose la mochila del vendedor ambulante. Por ello, la causa fue calificada como robo agravado seguido de muerte. Sin embargo, al comenzar ayer el debate oral, el fiscal Rougés solicitó el cambio de calificación. Según su interpretación, el crimen fue perpetrado con alevosía y participaron ambos imputados. "La víctima no tenía armas ni logró defenderse. Lo mataron sin causal justificada. Sólo se llevaron las medias que tenía para vender. No lo atacaron para robarle, sino para matarlo", argumentó el fiscal.
Los vocales de la sala VI de la Cámara Penal, Carlos Fernando?Ruiz Vargas, Marta Cavallotti y Ana Lía Castillo de Ayusa dictaminarán, en caso de que haya condena, cuál es la figura penal que corresponde a la causa.
Las detenciones
El día que Mauro fue asesinado, la Policía arrestó a un joven que entonces tenía 16 años. Pese a que ya cumplió 20, no se publicarán su identidad ni su fotografía, pues cuando se produjo el hecho era menor. El joven es representado por la defensora oficial Rosa Nosetti. En caso de que los camaristas lo encuentren penalmente responsable de algún delito en esta causa, será la jueza de Menores, Nora Wexler, quien determinará la condena. La magistrada tiene un año de plazo para resolver esta cuestión, si se da el caso.
El otro imputado, Julio Oliva, fue detenido dos meses después del crimen por personal de la sección Seguridad Personal de la Dirección General de Investigaciones y continúa alojado en el penal de Villa Urquiza. El muchacho, en aquel entonces tenía 20 años, es representado por Valentina?García Salemi.
"Desde que pasó esto estamos bajo tratamiento psicológico. Nada fue igual desde que falleció Mauro y, aunque a estos muchachos les den 100 años de prisión, Mauro no está más. Pero con el juicio se puede superar esta etapa", dijo Osvaldo Rearte, quien es representado por el abogado Jorge Lobo Aragón.
El debate continuará hoy a las 17, en la sede penal de Tribunales, ubicada en avenida Sarmiento al 400. Las expectativas están puestas en si los imputados deciden hablar ante los jueces y qué versión darán de los hechos. Antes de dar por terminada la audiencia, el juez Ruiz Vargas ordenó que la Policía custodie a uno de los testigos que tiene la causa, Osvaldo Américo Rondoletto. Según Lobo Aragón, el hombre recibió amenazas de muerte, y su testimonio es clave para esclarecer el crimen de Mauro.
Mauro murió el 23 de marzo de 2006. Cerca de las 8, el joven llegó a la intersección de Lavaisse y Frías Silva, llevando una mochila cargada con pares de medias que tenía pensado vender en esa zona. De repente, dos muchachos lo interceptaron. Según la investigación, encabezada por el fiscal de Instrucción Arnoldo Suasnábar, Mauro fue asesinado a puñaladas. Los agresores, luego del ataque, escaparon llevándose la mochila del vendedor ambulante. Por ello, la causa fue calificada como robo agravado seguido de muerte. Sin embargo, al comenzar ayer el debate oral, el fiscal Rougés solicitó el cambio de calificación. Según su interpretación, el crimen fue perpetrado con alevosía y participaron ambos imputados. "La víctima no tenía armas ni logró defenderse. Lo mataron sin causal justificada. Sólo se llevaron las medias que tenía para vender. No lo atacaron para robarle, sino para matarlo", argumentó el fiscal.
Los vocales de la sala VI de la Cámara Penal, Carlos Fernando?Ruiz Vargas, Marta Cavallotti y Ana Lía Castillo de Ayusa dictaminarán, en caso de que haya condena, cuál es la figura penal que corresponde a la causa.
Las detenciones
El día que Mauro fue asesinado, la Policía arrestó a un joven que entonces tenía 16 años. Pese a que ya cumplió 20, no se publicarán su identidad ni su fotografía, pues cuando se produjo el hecho era menor. El joven es representado por la defensora oficial Rosa Nosetti. En caso de que los camaristas lo encuentren penalmente responsable de algún delito en esta causa, será la jueza de Menores, Nora Wexler, quien determinará la condena. La magistrada tiene un año de plazo para resolver esta cuestión, si se da el caso.
El otro imputado, Julio Oliva, fue detenido dos meses después del crimen por personal de la sección Seguridad Personal de la Dirección General de Investigaciones y continúa alojado en el penal de Villa Urquiza. El muchacho, en aquel entonces tenía 20 años, es representado por Valentina?García Salemi.
"Desde que pasó esto estamos bajo tratamiento psicológico. Nada fue igual desde que falleció Mauro y, aunque a estos muchachos les den 100 años de prisión, Mauro no está más. Pero con el juicio se puede superar esta etapa", dijo Osvaldo Rearte, quien es representado por el abogado Jorge Lobo Aragón.
El debate continuará hoy a las 17, en la sede penal de Tribunales, ubicada en avenida Sarmiento al 400. Las expectativas están puestas en si los imputados deciden hablar ante los jueces y qué versión darán de los hechos. Antes de dar por terminada la audiencia, el juez Ruiz Vargas ordenó que la Policía custodie a uno de los testigos que tiene la causa, Osvaldo Américo Rondoletto. Según Lobo Aragón, el hombre recibió amenazas de muerte, y su testimonio es clave para esclarecer el crimen de Mauro.







