LAHORE, Paquistán.- Un grupo de hombres armados atacó hoy oficinas de la Policía en Lahore y activó un coche bomba que causó la muerte de al menos 22 personas en un edifico sanitario. Según el Gobierno paquistaní, se trató de un ataque suicida que buscó vengarse de una ofensiva contra los talibanes. Ningún grupo se ha adjudicado la responsabilidad por el atentado que dejó casi 300 personas heridas y grandes daños materiales. Hubo una serie de advertencias que anunciaron el hecho, aparentemente en represalia por la ofensiva del Ejército contra militantes en la región de Swat, en el noroeste del país.
La explosión del vehículo también se produjo después de que el general David Petraeus, jefe de Comando Central estadounidense, estuvo en Islamabad ayer para reunirse con líderes del Gobierno y del Ejército. La bomba, que según las autoridades fue un ataque suicida, derribó un edificio de un servicio de ambulancias del Gobierno y dañó una oficina cercana de la principal agencia de inteligencia del Ejército.
El funcionario de la ciudad Khusro Pervez Khan dijo que 22 personas habían muerto y 285 habían resultado heridas. Los socorristas buscaban entre los escombros, por lo cual la cifra de muertos puede ascender, según señaló un funcionario.
Justo antes de la explosión, un grupo de hombres salieron de un auto y comenzaron a disparar contra guardias de policía en la puerta de entrada, detalló el ministro de Justicia provincial, Rana Sanaullah, y añadió que varios sospechosos fueron detenidos más tarde. De acuerdo a los testigos, los atacantes armados salieron del vehículo y empezaron a disparar. "Entre cuatro y cinco hombres salieron del auto y dispararon a los efectivos, que intentaron frenarlos", relató el abogado, Subtain Akhtar Bokhari.
La violencia militante creció en Paquistán desde mediados del 2007, con numerosos ataques contra las fuerzas de seguridad, al igual que blancos del Gobierno y occidentales. Las autoridades habían advertido que los milicianos podían lanzar bombas en represalia por la ofensiva en Swat, donde el Ejército paquistaní dijo que alrededor de 15.000 miembros de las fuerzas de seguridad enfrentan entre 4.000 y 5.000 rebeldes. (Reuters)







