Defendió a su hermano y, al salir del baile, lo asesinaron

Tres salteños fueron arrestados ayer por el crimen de un muchacho de 27 años. La víctima recibió varios puntazos en el abdomen. Todo se inició tras una violenta discusión en el interior de un boliche.

CONMOVIDOS. La esposa de Pavón (de pulóver gris y negro) relata lo sucedido, rodeada por sus familiares. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
CONMOVIDOS. La esposa de Pavón (de pulóver gris y negro) relata lo sucedido, rodeada por sus familiares. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
26 Mayo 2009
Walter Guillermo Pavón cayó malherido sobre el pavimento de calle Rivadavia al 900, en Alderetes. No bien su cuerpo tocó el suelo, el asesino se abalanzó de nuevo hacia él y le clavó un último puntazo con todas sus fuerzas. "¡Lo mataron! ¡Lo mataron!", gritaba desesperada Silvia Lazarte, de 25 años, mientras veía cómo su marido, dos años mayor que ella y padre de su única hija, se desangraba, ayer a la madrugada. "Queremos que paguen por lo que le hicieron a mi hijo", dijo horas más tarde la madre del muchacho, María Jiménez, de 50 años, luego de enterarse de que la Policía había aprehendido a los tres sospechosos.
El trágico enfrentamiento fue el epílogo de una pelea que comenzó a la salida de un boliche ubicado frente a la plaza principal de Alderetes. Poco después de las 4, un hermano de Lazarte (su identidad se mantiene en reserva, pues es menor) discutió violentamente con tres muchachos. "Mi hermano saludó a una chica y aparecieron estos tipos. Intentaron pegarle y Walter se metió para defenderlo. Pensamos que todo había quedado ahí, pero yo tuve un mal presentimiento", añadió Silvia. Tras el incidente, Pavón le dijo a su cuñado que lo acompañaría a su casa. Ellos iban de a pie. Lazarte conducía una motocicleta.
En el camino, cerca de una estación de servicio que está en calle Rivadavia al 800, uno de los muchachos con los que habían discutido los interceptó. "Empezó a insultarnos. De golpe, se fue corriendo para pegarle a mi hermano, y Walter lo frenó. Lo agarró bien fuerte y lo puso contra la pared. Los otros dos aparecieron de la nada.?Uno tenía un cuchillo grande, como de carnicero, y se lo clavó acá en el costado", relató Lazarte señalándose la región derecha del abdomen.
La mujer agregó: "cuando Walter estaba en el suelo, vino el mismo tipo y le dio una puñalada. Yo pedía ayuda, pero no aparecía nadie. Hasta que paró un remisero y pudimos ir al hospital". Pavón falleció en el Centro de Salud pocos minutos antes de las 6. Las heridas que había sufrido eran muy graves.
De inmediato, tomó intervención en el caso personal de la comisaría de Alderetes, al mando de los comisarios Carlos?Giménez, Héctor Cheín, Juan Martínez y Abel Soria, de la División?Homicidios, bajo la supervisión del comisario Miguel?Gómez, y de la Brigada Este, a cargo del subcomisario Sergio Nieto. En la escena del crimen, los investigadores encontraron una vaina de cuero de unos 30 centímetros de largo. No había demasiadas pistas sobre los agresores. "Sucede que estaban ocasionalmente en la zona; ellos viven en otra provincia", explicó una fuente policial.
Algunos testigos brindaron información sobre hacia dónde habían huido el asesino y sus cómplices. Los investigadores fueron hacia el lugar indicado, en la zona de Los Gutiérrez, y encontraron a uno de los muchachos, que en ese momento estaba lavando una remera manchada con sangre. Una y otra vez, él repetía que no sabía nada de una pelea, pero admitió ser hermano del hombre que buscaban. Y condujo a los policías hacia él.
En Taco Palta, una zona rural situada en El Chañar, los investigadores encontraron a los otros dos sospechosos. "Yo no sabía que le había hecho tanto daño. Díganle que me perdone", dijo el presunto autor del crimen, conocido como "Mechita", de 21 años, mientras era arrestado. "Dani", de 24, fue llevado con él a la comisaría.
Según fuentes policiales, los tres jóvenes habían llegado a la provincia hace pocas semanas desde Embarcación, Salta, para trabajar en la cosecha de limones. Los investigadores sostienen que las pruebas reunidas contra ellos son abrumadoras. "Podría decirse que es un caso esclarecido", afirmó el comisario Cheín. Esto, lógicamente, no calmó a la familia de la víctima. "Mi hijo era un muchacho muy bueno.?Vivía para su señora y su hija. ¿Por qué tuvo que pasarle esto a él? Lo único que nos queda es pedir justicia", decía conmocionada?Jiménez, mientras sus familiares y vecinos se acercaban a darle el pésame por la muerte de su hijo.
"Su sueño era ser músico", indicó consternado Walter Cajal, de 26 años, amigo de la víctima.
A seis horas del crimen, Lazarte aún tenía restos de sangre de su esposo en las manos. Había intentado detener la hemorragia. Pero fue imposible. "Todavía no puedo creerlo", aseveró.

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