24 Mayo 2009 Seguir en 
CONCEPCION.- "Hay que estar atentos, en cualquier momento aparece Tinelli". La chanza se escuchó ayer en los pasillos de Tribunales, en directa relación con el robo de casi $ 10.000 descubierto el miércoles en la fiscalía y del cual el viernes se hizo cargo una empleada de esa dependencia quien dijo que había sido "una broma". En el Palacio de Justicia casi nadie cree la versión que esgrimió la empleada que hurtó $ 9.700. "Más que una broma es una verdadera burla a la comunidad judicial", dijo un antiguo letrado que prefirió no identificarse.
El robo, que se transformó en un verdadero escándalo, se esclareció cuando la joven confesó ante el fiscal Edgardo Sánchez que había tomado el dinero con el fin de darle un susto al secretario interventor Favio Geria. Aquí opinaron que la declaración que hizo la empleada plantea varios interrogantes. En la exposición que realizó aseguró que se le ocurrió la idea cuando el funcionario salió a dejar un expediente en la secretaría administrativa del Centro Judicial, explicó el defensor de la joven, Leandro Juárez. El letrado indicó que su clienta ingresó a la oficina del secretario y que vio que la llave estaba en el escritorio. Entonces -según la declaración a la que accedió LA GACETA- procedió a sacar el sobre del interior del armario. Luego admitió que la broma "se trató de un abuso de confianza". Según Juárez, ella misma apuntó que el secretario "siempre se comportó de manera correcta, seria y respetuosa". Además dijo que éste reveló ser "muy cuidadoso y responsable". ¿Cómo concibió entonces semejante actitud? La joven se refirió a una serie bromas que se realizaron entre empleados, pero de otras dependencias de tribunales, para tratar de justificar lo sucedido. "Lo curioso es que el clima en la fiscalía III no está para bromas teniendo en cuenta que permanece intervenida. Además el secretario hace apenas ocho días comenzó a trabajar en ese ministerio público. Es decir que no tenía aún una relación de confianza con su personal", observó un letrado.
Muy nervioso
La empleada también relató que cuando vio que el secretario Geria reaccionó nervioso al descubrir la desaparición del sobre con dinero, pensó decirle que ella lo tenía, pero una vez que se calmara, explicó Juárez. Sin embargo nunca lo hizo. Aseguró que entró en pánico cuando llegaron el fiscal Sánchez y otros peritos. Entonces, dijo, se amedrentó aún más. Después aprovechó que llegó a visitarla una amiga, para pedirle que le llevara el sobre a su casa. Todo indica que a medida que las investigaciones avanzaban, la joven se sintió más acorralada. Entonces decidió devolver el sobre a través de un muchacho que trabaja como cuidador en un estacionamiento del centro.
La entrega fue hecha el miércoles a la noche en la guardia de tribunales. El sobre tenía $1.000 menos. Luego de confesar, la empleada devolvió el resto del dinero; Sánchez se aprestaba en ese momento a cotejar las huellas dactilares encontradas en el armario con las de todos los empleados de la fiscalía III. Para los letrados locales, el dinero nunca tendría que haber permanecido en la fiscalía, sino en una cuenta bancaria a nombre de ese ministerio público. La empleada ahora fue procesada por hurto por el fiscal Sánchez, un delito que es excarcelable. La causa será entregada la semana próxima al juez de Instrucción Raúl Fermoselle con requisitoria de elevación a juicio.
A pesar de las distintas requisitorias de LA GACETA, desde que se descubrió el robo la titular de la fiscalía III, Eva Frías de Ruiz, que estuvo trabajando normalmente, decidió no hacer declaraciones. La Corte Suprema de Justicia ordenó un sumario administrativo, y ella debe contestar aún el descargo (C)
El robo, que se transformó en un verdadero escándalo, se esclareció cuando la joven confesó ante el fiscal Edgardo Sánchez que había tomado el dinero con el fin de darle un susto al secretario interventor Favio Geria. Aquí opinaron que la declaración que hizo la empleada plantea varios interrogantes. En la exposición que realizó aseguró que se le ocurrió la idea cuando el funcionario salió a dejar un expediente en la secretaría administrativa del Centro Judicial, explicó el defensor de la joven, Leandro Juárez. El letrado indicó que su clienta ingresó a la oficina del secretario y que vio que la llave estaba en el escritorio. Entonces -según la declaración a la que accedió LA GACETA- procedió a sacar el sobre del interior del armario. Luego admitió que la broma "se trató de un abuso de confianza". Según Juárez, ella misma apuntó que el secretario "siempre se comportó de manera correcta, seria y respetuosa". Además dijo que éste reveló ser "muy cuidadoso y responsable". ¿Cómo concibió entonces semejante actitud? La joven se refirió a una serie bromas que se realizaron entre empleados, pero de otras dependencias de tribunales, para tratar de justificar lo sucedido. "Lo curioso es que el clima en la fiscalía III no está para bromas teniendo en cuenta que permanece intervenida. Además el secretario hace apenas ocho días comenzó a trabajar en ese ministerio público. Es decir que no tenía aún una relación de confianza con su personal", observó un letrado.
Muy nervioso
La empleada también relató que cuando vio que el secretario Geria reaccionó nervioso al descubrir la desaparición del sobre con dinero, pensó decirle que ella lo tenía, pero una vez que se calmara, explicó Juárez. Sin embargo nunca lo hizo. Aseguró que entró en pánico cuando llegaron el fiscal Sánchez y otros peritos. Entonces, dijo, se amedrentó aún más. Después aprovechó que llegó a visitarla una amiga, para pedirle que le llevara el sobre a su casa. Todo indica que a medida que las investigaciones avanzaban, la joven se sintió más acorralada. Entonces decidió devolver el sobre a través de un muchacho que trabaja como cuidador en un estacionamiento del centro.
La entrega fue hecha el miércoles a la noche en la guardia de tribunales. El sobre tenía $1.000 menos. Luego de confesar, la empleada devolvió el resto del dinero; Sánchez se aprestaba en ese momento a cotejar las huellas dactilares encontradas en el armario con las de todos los empleados de la fiscalía III. Para los letrados locales, el dinero nunca tendría que haber permanecido en la fiscalía, sino en una cuenta bancaria a nombre de ese ministerio público. La empleada ahora fue procesada por hurto por el fiscal Sánchez, un delito que es excarcelable. La causa será entregada la semana próxima al juez de Instrucción Raúl Fermoselle con requisitoria de elevación a juicio.
A pesar de las distintas requisitorias de LA GACETA, desde que se descubrió el robo la titular de la fiscalía III, Eva Frías de Ruiz, que estuvo trabajando normalmente, decidió no hacer declaraciones. La Corte Suprema de Justicia ordenó un sumario administrativo, y ella debe contestar aún el descargo (C)
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