La muerte se cruzó en la última jugada del partido
Un chico de 13 años quedó en medio de un tiroteo entre dos acusados de robo y un agente de policía y fue alcanzado por una bala. El adolescente estaba con sus amigos y cuando escuchó los disparos intentó correr hacia su casa, pero no llegó. No hay detenidos.
24 Mayo 2009 Seguir en 
A Ariel Oscar Ledesma le tocaba atajar. Dos árboles de la esquina del pasaje 1o de Mayo y Justo de la Vega, en barrio Obispo Piedrabuena hacían las veces de arco. La pelota iba y venía; era la última jugada. De repente, las balas comenzaron a surcar el aire. Ariel, de 13 años, intentó correr hacia su casa para protegerse. Pero no llegó. Un proyectil le pegó en la nuca al quedar en el medio de un tiroteo entre un policía y dos delincuentes. El chico murió ayer a la madrugada. "Quiero que agarren a ese tipo que baleó a mi bebé. Nada más", dijo atragantada por el llanto Miriam de Ledesma, la madre de Ariel.
Durante la noche de miércoles, según la Policía, un hombre entró al destacamento de Patrulla Urbana del barrio Obispo Piedrabuena, situado en Villa 9 de Julio. Dijo que, minutos antes, dos motoarrebatadores le habían robado el celular. Tres policías, entre ellos el agente Iván Avila, salieron en dos motos a buscar a los delincuentes.
A la 0.30, Avila, que circulaba solo, llegó a la esquina de pasaje 1o de Mayo y Justo de la Vega. En ese momento, una docena de chicos de entre 10 y 14 años estaban jugando al fútbol en la calle. Casi a mitad de cuadra, por Justo de la Vega, el agente vio a dos muchachos que estaban en una moto Honda Twister negra o gris junto al auto de un taxista (no se estableció si estaban intentando robarle). Según el policías, las características físicas de los jóvenes correspondían a las descripciones que había realizado el hombre a quien le habían robado el teléfono.
Hay versiones contrapuestas sobre quién realizó el primer disparo. Según testigos (entre ellos los niños que estaban jugando al fútbol), el agente fue quien hizo un tiro al aire, a lo que le siguió una descarga proveniente del arma de uno de los sospechosos, luego identificado como "El hijo del rengo Toita". "Si esto llega a ser cierto, fue sumamente irresponsable por parte del policía. Había demasiada gente en la calle", dijo preocupado un familiar del chico asesinado.
Contrariamente, según la reconstrucción preliminar del hecho que hicieron los investigadores, fueron los de la moto quienes efectuaron el primer ataque. "El agente dio la voz de alto, pero los sospechosos le respondieron con tiros. Ante esto, el uniformado hizo un disparo al aire con su arma reglamentaria y los dos muchachos escaparon en la moto", informó el comisario Víctor Ferreira, jefe de la seccional 10a.
Los delincuentes llegaron a la esquina de Justo de la Vega y Alvarez Condarco.?Desde allí, dijo Ferreira, uno de los individuos efectuó entre dos y cinco disparos más. "La mayoría de los niños se había tirado boca abajo cuando escuchó el primer estallido. Pero pareciera ser que el chico (por Ledesma) intentó salir corriendo hacia su casa y quedó expuesto", agregó el comisario.
Ariel cayó al suelo. Aún estaba consciente, pero la sangre le salía a borbotones. Su primo, también de 13 años, lo cargó en brazos y desesperado, corrió con él dos cuadras y media hasta llegar a la casa de la familia Ledesma, ubicada en pasaje Martín Fierro al 1.000. "Cuando llegaron se desmayaron los dos", dijo Néstor, padrino de la víctima.
Graves heridas
A Ariel lo llevaron al Centro de Salud en un auto. Allí, los médicos constataron que tenía una herida grave en la zona de la cervical. El proyectil había afectado además la tráquea. Ariel resistió algunas horas: a las 3.30, el médico de guardia informó que había fallecido.
Los familiares del adolescente no podían creerlo. "Era un chico muy bueno. Estaba jugando a la pelota con sus amigos. ¿Acaso tenía que estar encerrado para que estos delincuentes puedan estar libres y hacer lo que quisieran?", se preguntó Hugo Ledesma, de 55 años, tío del chico. El hombre, dolido, agregó: "no puede ser que ese tipo haya estado suelto. La Policía debería haberlo arrestado hace mucho tiempo. Saben su nombre, saben su apellido, saben dónde vive. ¿Acaso esperaban que pase esto?". Los vecinos también se mostraron indignados por lo que pasó. "Esto es tierra de nadie. Se manejan a los tiros, como si fuera el Lejano Oeste", dijo Carlos, de 36 años, quien presenció el tiroteo. Pedro Abregú criticó al policía: "lo último que tiene que hacer él es usar el arma. Al final mató a un inocente", se quejó. Diego Manzur coincidió: "uno no sabe si estos tipos nos cuidan o nos quieren matar", dijo.
Ariel cursaba el 7º grado de la EGB en la escuela Congreso y era hijo único. Ayer, su casa se llenó de niños y de vecinos. "No puedo creer esto", dijo Miriam, abrazando su vientre. Está embarazada de ocho meses. La mujer intentó seguir hablado, pero no pudo. Se ahogó en llanto.
Durante la noche de miércoles, según la Policía, un hombre entró al destacamento de Patrulla Urbana del barrio Obispo Piedrabuena, situado en Villa 9 de Julio. Dijo que, minutos antes, dos motoarrebatadores le habían robado el celular. Tres policías, entre ellos el agente Iván Avila, salieron en dos motos a buscar a los delincuentes.
A la 0.30, Avila, que circulaba solo, llegó a la esquina de pasaje 1o de Mayo y Justo de la Vega. En ese momento, una docena de chicos de entre 10 y 14 años estaban jugando al fútbol en la calle. Casi a mitad de cuadra, por Justo de la Vega, el agente vio a dos muchachos que estaban en una moto Honda Twister negra o gris junto al auto de un taxista (no se estableció si estaban intentando robarle). Según el policías, las características físicas de los jóvenes correspondían a las descripciones que había realizado el hombre a quien le habían robado el teléfono.
Hay versiones contrapuestas sobre quién realizó el primer disparo. Según testigos (entre ellos los niños que estaban jugando al fútbol), el agente fue quien hizo un tiro al aire, a lo que le siguió una descarga proveniente del arma de uno de los sospechosos, luego identificado como "El hijo del rengo Toita". "Si esto llega a ser cierto, fue sumamente irresponsable por parte del policía. Había demasiada gente en la calle", dijo preocupado un familiar del chico asesinado.
Contrariamente, según la reconstrucción preliminar del hecho que hicieron los investigadores, fueron los de la moto quienes efectuaron el primer ataque. "El agente dio la voz de alto, pero los sospechosos le respondieron con tiros. Ante esto, el uniformado hizo un disparo al aire con su arma reglamentaria y los dos muchachos escaparon en la moto", informó el comisario Víctor Ferreira, jefe de la seccional 10a.
Los delincuentes llegaron a la esquina de Justo de la Vega y Alvarez Condarco.?Desde allí, dijo Ferreira, uno de los individuos efectuó entre dos y cinco disparos más. "La mayoría de los niños se había tirado boca abajo cuando escuchó el primer estallido. Pero pareciera ser que el chico (por Ledesma) intentó salir corriendo hacia su casa y quedó expuesto", agregó el comisario.
Ariel cayó al suelo. Aún estaba consciente, pero la sangre le salía a borbotones. Su primo, también de 13 años, lo cargó en brazos y desesperado, corrió con él dos cuadras y media hasta llegar a la casa de la familia Ledesma, ubicada en pasaje Martín Fierro al 1.000. "Cuando llegaron se desmayaron los dos", dijo Néstor, padrino de la víctima.
Graves heridas
A Ariel lo llevaron al Centro de Salud en un auto. Allí, los médicos constataron que tenía una herida grave en la zona de la cervical. El proyectil había afectado además la tráquea. Ariel resistió algunas horas: a las 3.30, el médico de guardia informó que había fallecido.
Los familiares del adolescente no podían creerlo. "Era un chico muy bueno. Estaba jugando a la pelota con sus amigos. ¿Acaso tenía que estar encerrado para que estos delincuentes puedan estar libres y hacer lo que quisieran?", se preguntó Hugo Ledesma, de 55 años, tío del chico. El hombre, dolido, agregó: "no puede ser que ese tipo haya estado suelto. La Policía debería haberlo arrestado hace mucho tiempo. Saben su nombre, saben su apellido, saben dónde vive. ¿Acaso esperaban que pase esto?". Los vecinos también se mostraron indignados por lo que pasó. "Esto es tierra de nadie. Se manejan a los tiros, como si fuera el Lejano Oeste", dijo Carlos, de 36 años, quien presenció el tiroteo. Pedro Abregú criticó al policía: "lo último que tiene que hacer él es usar el arma. Al final mató a un inocente", se quejó. Diego Manzur coincidió: "uno no sabe si estos tipos nos cuidan o nos quieren matar", dijo.
Ariel cursaba el 7º grado de la EGB en la escuela Congreso y era hijo único. Ayer, su casa se llenó de niños y de vecinos. "No puedo creer esto", dijo Miriam, abrazando su vientre. Está embarazada de ocho meses. La mujer intentó seguir hablado, pero no pudo. Se ahogó en llanto.







