Una empleada judicial confesó que hurtó el dinero para asustar al secretario de la Fiscalía

La muchacha se presentó ante el fiscal que investiga el caso y afirmó que no fue su intención que la broma tomara estado público. Los investigadores estaban a punto de comparar una huella marcada en la caja fuerte con las de quienes trabajan en la oficina.

CONMOCION. Durante tres días, de lo que más se habló en la sede del Poder Judicial en Concepción fue de la desaparición de los $ 9.700. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
CONMOCION. Durante tres días, de lo que más se habló en la sede del Poder Judicial en Concepción fue de la desaparición de los $ 9.700. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
23 Mayo 2009
CONCEPCION.- Si la desaparición de los $ 9.700 de la Fiscalía de la III Nominación de los tribunales locales tiene matices increíbles, las circunstancias del esclarecimiento los superan. El caso, convertido en un verdadero escándalo, quedó resuelto ayer, según la Justicia, cuando una empleada de la misma Fiscalía III se presentó voluntariamente ante el fiscal Edgardo Sánchez y confesó ser la autora de la sustracción del dinero. Argumentó que se trató en principio de una broma que intentó hacerle al secretario Favio Geria y que, al advertir las consecuencias inesperadas y la conmoción que causó el descubrimiento del hurto, se asustó y decidió ocultar lo que había hecho.
La joven no quedó aprehendida porque el fiscal la acusó únicamente de hurto, un delito excarcelable. Además opinó que no existe ningún peligro procesal que justifique su aprehensión. "El dinero, que había sido incautado en una causa por robo, no era un elemento de prueba, ya que su dueño había justificado que se lo habían pagado en concepto de una indemnización por despido laboral", aclaró Sánchez ante una consulta de LA GACETA.
El robo, según el funcionario, quedó descartado al no haberse forzado el armario (se considera robo cuando se ejerce violencia). Al parecer los $9.700 tendrían que haber sido devueltos hace tiempo a su dueño.
La versión de la acusada la dio el propio abogado defensor de la empleada, Leandro Juárez: "No hubo intenciones de robo o de sacarle provecho al dinero. Quiso hacerle una broma al secretario, con quien tiene una relación de confianza. Pero las cosas le salieron mal", dijo. Y añadió: "Geria hizo la denuncia de la desaparición y enseguida se iniciaron las investigaciones. Comenzaron las indagatorias y otras medidas y fue entonces que mi defendida se alarmó y no quiso confesar en ese momento que ella había sacado la plata. Temió, al parecer, que la sancionaran", apuntó el profesional.

La maniobra
El hurto, según se supo, fue perpetrado en el momento en que el secretario salía apurado a entregar documentación en una dependencia de los tribunales. A la llave del armario la había dejado en un cajón de su escritorio. Fue entonces cuando la joven entró y sacó el sobre. "Siempre se hacían bromas, a veces muy pesadas, entre ellos. Esta fue una más", apuntó el abogado
La versión al parecer no convenció al fiscal Sánchez. De todos modos adelantó que la próxima semana elevará el requerimiento de juicio ante el juez Raúl Fermoselle. La empleada, una joven de 24 años e hija de una ex funcionaria del Gobierno de Julio Miranda, se presentó a la mañana ante el fiscal Sánchez, acompañada de su abogado. En la ocasión entregó los $1.000 que faltaban en el sobre que, como se sabe, fue devuelto en la noche del miércoles en la guardia de Tribunales a través de un muchacho que trabaja cuidando motos en un estacionamiento céntrico. El joven, a quien una pareja le ofreció $10 para que llevara la encomienda, fue aprehendido el mismo miércoles a la noche, declaró y el jueves recuperó la libertad. Cuando lo robaron, el sobre contenía 97 billetes de $ 100, pero cuando lo devolvieron, tenía 87.
De acuerdo a la exposición de la empleada, el sobre fue sacado de tribunales por una amiga que la había ido a visitar a la fiscalía. "Tomá llevame este sobre que después lo paso a retirar de tu casa" le dijo la joven, según ella le explicó ayer al fiscal. La misma amiga, según la versión de la muchacha, habría sido la que le extrajo los $1.000 para pagar una cuenta. Afirmó que hizo eso porque siempre se prestaban plata entre ellas. Aseguró además que no supo del faltante hasta que hizo entregar el sobre en la guardia. "Supuestamente logró recuperar los $1.000 de la misma amiga, a la que le explicó que el dinero no era suyo y que necesitaba recuperarlo pronto", dijo una fuente de tribunales. La empleada no quiso suministrar el nombre de su amiga. La confesión se precipitó cuando el fiscal Sánchez se aprestaba a cotejar las huellas encontradas en el armario en donde estaba el dinero, con las de todos los empleados de la Fiscalía III.

Graves acusaciones
El escándalo adquirió una trascendencia particular al desencadenarse en una fiscalía que está intervenida por la Corte Suprema de Justicia desde el año pasado. Está a cargo de la fiscala Eva Frías de Ruiz, quien enfrenta graves cargos por mal desempeño en sus funciones y anomalías en el marco de distintas investigaciones. Las acusaciones surgieron luego de una auditoría que ordenó la Corte Suprema de Justicia de la Provincia en ese ministerio público. En base a esos cargos el Colegio de Abogados del Sur pedirá ante la Legislatura que se le inicie un proceso de juicio político. (C)

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