23 Mayo 2009 Seguir en 
Washington.- El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, dijo ayer que el gobierno de Barack Obama no tenía otra opción que cerrar Guantánamo porque su "nombre mismo es una condena" a la política de seguridad del país.
Las declaraciones de Gates llegaron un día después de que Obama y el ex vicepresidente republicano Dick Cheney, en discursos casi simultáneos, profundizaron el debate nacional sobre la política antiterrorista del nuevo gobierno demócrata.
Obama ratificó su plan de cerrar Guantánamo en enero próximo y dijo que algunos de los presuntos islamistas radicales detenidos allí serán llevados a prisiones de máxima seguridad en EEUU, pese a la oposición del Congreso.
Además del respaldo de Gates, Obama recibió ayer una mano de Bélgica, cuyo gobierno se declaró dispuesto a recibir un número limitado de presos cuando cierre la cárcel radicada en Cuba.
En una entrevista con la cadena NBC, Gates dijo que, desde el punto de vista edilicio y de seguridad, Guantánamo "es una de las mejores prisiones del mundo". Pero que al mismo tiempo, se convirtió en "una mancha" en la reputación de EEUU, agregó el jefe del Pentágono.
Gates, quien también fue secretario de Defensa de George W. Bush, señaló que una vez que se tomó la decisión de cerrar la cárcel, la cuestión pasó por dónde llevar a los 240 presos que están allí alojados.
El secretario de Defensa reiteró las afirmaciones de Obama de que no se hará nada que ponga en riesgo a los estadounidenses y de que las cárceles del país son suficientemente seguras como para albergar sin riesgos a reclusos de Guantánamo. "Nadie logró jamás escapar de las cárceles supermax (de alta seguridad)", donde Obama se propone llevar a varios reclusos, explicó.
"Hoy tenemos muchos terroristas en prisiones de Estados Unidos", agregóó Gates, que condenó a quienes se dedican a "crear miedo" sobre el tema.
Minutos después del discurso de Obama, Cheney tomó los micrófonos y defendió la estrategia antiterrorista del gobierno de Bush, incluyendo técnicas de interrogatorio violentas que Obama prohibió por considerarlas torturas. Cheney dijo que no se arrepentía de nada y que él habría tomado las mismas decisiones que Bush "sin dudar".
Obama, que pidió ayuda a gobiernos de Europa para acoger a detenidos de Guantánamo tras su cierre, reveló el jueves que su gobierno aprobó ya el traslado de 50 presos a otros países, pero no dio detalles. (DPA-Reuters)
Las declaraciones de Gates llegaron un día después de que Obama y el ex vicepresidente republicano Dick Cheney, en discursos casi simultáneos, profundizaron el debate nacional sobre la política antiterrorista del nuevo gobierno demócrata.
Obama ratificó su plan de cerrar Guantánamo en enero próximo y dijo que algunos de los presuntos islamistas radicales detenidos allí serán llevados a prisiones de máxima seguridad en EEUU, pese a la oposición del Congreso.
Además del respaldo de Gates, Obama recibió ayer una mano de Bélgica, cuyo gobierno se declaró dispuesto a recibir un número limitado de presos cuando cierre la cárcel radicada en Cuba.
En una entrevista con la cadena NBC, Gates dijo que, desde el punto de vista edilicio y de seguridad, Guantánamo "es una de las mejores prisiones del mundo". Pero que al mismo tiempo, se convirtió en "una mancha" en la reputación de EEUU, agregó el jefe del Pentágono.
Gates, quien también fue secretario de Defensa de George W. Bush, señaló que una vez que se tomó la decisión de cerrar la cárcel, la cuestión pasó por dónde llevar a los 240 presos que están allí alojados.
El secretario de Defensa reiteró las afirmaciones de Obama de que no se hará nada que ponga en riesgo a los estadounidenses y de que las cárceles del país son suficientemente seguras como para albergar sin riesgos a reclusos de Guantánamo. "Nadie logró jamás escapar de las cárceles supermax (de alta seguridad)", donde Obama se propone llevar a varios reclusos, explicó.
"Hoy tenemos muchos terroristas en prisiones de Estados Unidos", agregóó Gates, que condenó a quienes se dedican a "crear miedo" sobre el tema.
Minutos después del discurso de Obama, Cheney tomó los micrófonos y defendió la estrategia antiterrorista del gobierno de Bush, incluyendo técnicas de interrogatorio violentas que Obama prohibió por considerarlas torturas. Cheney dijo que no se arrepentía de nada y que él habría tomado las mismas decisiones que Bush "sin dudar".
Obama, que pidió ayuda a gobiernos de Europa para acoger a detenidos de Guantánamo tras su cierre, reveló el jueves que su gobierno aprobó ya el traslado de 50 presos a otros países, pero no dio detalles. (DPA-Reuters)
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