El día que Noriega perdió todo

"Fui el más perjudicado, pero nunca dudé de Maguna", reconoció el "Capo".

CRISIS. Luis Semirk, médico del plantel, y José Román intentan calmar a Maguna luego del segundo gol. José Noriega observa sin entender lo que ocurría. LA GACETA CRISIS. Luis Semirk, médico del plantel, y José Román intentan calmar a Maguna luego del segundo gol. José Noriega observa sin entender lo que ocurría. LA GACETA
30 Abril 2009

José Humberto Noriega sonríe al recordar lo que ocurrió esa tarde de junio de 1986. "Cómo creen que voy a dudar del ?Negro? Maguna, si es una persona excepcional. Lo digo a pesar de que fui el más perjudicado por esa derrota", explicó el "Capo" desde Nueva Esperanza (Santiago del Estero), su pueblo natal.
El volante, ya por ese tiempo caudillo de San Martín, le contó a LA GACETA una historia que muy pocos conocen. "Eramos los favoritos y teníamos tanta confianza en ganar esas finales que decidí hacer un arreglo con los dirigentes. Si pasábamos, yo iba a obtener un superpremio. Pero si perdíamos, iba a jugar dos años gratis", reveló.
Noriega cerró el trató con Natalio Mirkin, inolvidable presidente de los "santos". "El me dijo que si nos clasificábamos al Nacional ?B? me iba a dar un semipiso que estaba construyendo su empresa en la esquina de Santa Fe y Muñecas. También me iban a entregar una cupé Fuego, que en esos momentos era uno de los autos más lujosos. Pero no sólo me quedé con las manos vacías, sino que además jugué dos años gratis. Muchos quizás no me crean, pero no tengo ningún problema en demostrarlo. Ese arreglo consta en las actas del club. Si hasta elegí el 4º A para vivir...", detalló.

Protagonistas
Noriega reconoció que San Martín tenía un equipazo. Entre otros, lucían la camiseta albirroja Héctor Guillermo Cejas, Santiago Juárez, Nelson Iturrieta, Enrique Nieto, Pedro Arturo Monteros, Oscar Eduardo Juárez, Ricardo Troitiño, Juan Carlos Torales y Juan Carlos Daza. Varios de estos futbolistas formaron parte del equipo que logró el ascenso a Primera en 1988.
El "Capo" no dudó a la hora de explicar por qué se perdieron las finales. "Hubo un exceso de triunfalismo en el que estaba inmerso todo el plantel, porque veníamos de eliminar a Atlético. Lo terminamos pagando caro. En mi caso, perdí una fortuna con esas derrotas", sentenció.
"Muchos usaron el argumento de Maguna para disfrazar lo que fue un enorme fracaso deportivo. Juan es una gran persona y en ningún momento dudé de su honestidad", enfatizó Noriega.

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PUNTO DE VISTA

Ensuciaron su nombre

Por Jorge López - Jugaba en Atlético Concepción

Recuerdo que en esas finales San Martín era el candidato de todos. En el primer partido habíamos conseguido una buena diferencia que nos hizo llegar a la revancha con mucha confianza. En ese desquite conseguimos revertir el resultado y nos convertimos en el primer equipo tucumano en el Nacional "B".
Ese día se habló de más de Maguna y puedo confirmar que no hubo nada raro. En el segundo gol le hice caso a nuestro arquero, Juan Ibáñez. Me había dicho que en los tiros libres fuera al primer palo porque Maguna nunca se movía. Le hice caso y logré peinar el centro que envió "Caniche" Medina. La pelota le pegó en la mano al "Negro" y se metió en el arco.
Me acuerdo de que Maguna sufrió una crisis de nervios que obligó al doctor Luis Semrik a pedirle al técnico que lo reemplazara. Es fácil ensuciar a un profesional sin tener las pruebas necesarias. Eso le pasó a él y terminaron arruinando su carrera.

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PUNTO DE VISTA

Tuvo una tarde desgraciada

Por Guillermo Reynoso - Lo dirigió en San Martín

Soy una persona que siempre creyó en el jugador y esa vez no fue la excepción.  Todo aquel que alguna vez se calzó los cortos sabe que un futbolista, y por sobre todo un arquero, está expuesto a esa clase de situaciones.
Maguna es un excelente ser humano que tuvo una tarde desgraciada y nunca pensé que haya estado involucrado en alguna situación extraña.
Incluso años después, cuando asumí como entrenador en Atlético Concepción, quise llevarlo para que fuera el arquero del equipo. Sin embargo, él ya había decidido no jugar más al fútbol por todo lo que le había pasado durante ese encuentro.
Ese día tuve que reemplazarlo por Francisco Guillén porque el "Negro" no quería seguir jugando. Sufría un ataque de nervios impresionante. El doctor Luis Semrik tampoco pudo calmarlo. Por conocerlo de tantos años, puedo afirmar que nunca hubos cosas raras en su actitud.

ANALISIS

Ni el tiempo borró su historia

Por Ariel Ibáñez - Editor de Deportes.

Cuando se repasa la historia de San Martín, el capítulo que tiene como protagonista a Juan Horacio Maguna resalta como pocos. Apareció en el equipo de Primera siendo muy joven. Eran tiempos de los viejos regionales y torneos Nacionales. El de los clásicos atrapantes por el campeonato local. Necesitó sólo un par de encuentros para adueñarse del arco y lo cuidó durante muchos años con una naturalidad asombrosa. Tuvo actuaciones memorables. Era ágil, espectacular; daba gusto verlo volar para llegar a pelotas que parecían inalcanzables. Era un arquero confiable. Pero con la misma velocidad que apareció en el fútbol grande, se marchó definitivamente. Un par de errores en un partido clave, trascendente para el futuro del club, hicieron que entrara en crisis.
Se fue de la cancha por decisión propia. Nadie, ni sus compañeros ni los integrantes del cuerpo técnico, pudieron detenerlo. Dejó el equipo en medio de la final contra Atlético Concepción y obligó al entrenador, Guillermo César Reynoso, a reemplazarlo por Francisco Guillén, que heredó el puesto y unos años después fue el arquero del "santo" en Primera división. Maguna se fue del estadio. Y no volvió a atajar nunca más. Su equipo, el gran favorito para ganar la final y ser el primer equipo tucumano en jugar en el Nacional "B", se quedó con las manos vacías. Con el paso del tiempo su caso fue tomando forma de leyenda. Muchos querían saber lo que había sucedido. Pero encontrarlo fue una misión imposible. A casi 23 años de aquel día, Maguna volvió y dio la cara. Admitió su error. Justificó su postura Confesó que extraña. Que quiere volver a La Ciudadela. ¿Habrá perdón y olvido? Los hinchas tienen la palabra.

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