Pese al silencio que caracteriza al barrio San Luis, ningún vecino escuchó los gritos de Alejandro Humberto Bravo. Ayer a la madrugada, el joven de 22 años fue asesinado de un puntazo en el cuello, presuntamente a manos de su cuñado, que está prófugo.
A las 9, Cristian Javier Bravo salió corriendo de la casa ubicada en calle San Lorenzo 4.695. Una mujer que estaba barriendo la vereda lo escuchó gritar, desesperado: “¡llamen una ambulancia, apuñalaron a mi hermano!”. El muchacho llegó hasta la esquina, donde encontró un patrullero del Comando Radioeléctrico. Los agentes solicitaron asistencia para Bravo, pero cuando los médicos llegaron el muchacho ya estaba muerto. Yacía en el piso de la galería del fondo de la casa, en un charco de sangre, con una profunda herida en la garganta.
Una comisión de la División Homicidios y Delitos Complejos, al mando del comisario Miguel Gómez, comenzó a trabajar en el caso por orden del fiscal Carlos Albaca. Los investigadores lograron averiguar que, durante la madrugada, los hermanos Bravo habían llevado a cabo una reunión junto con otros dos muchachos, uno de los cuales es pareja de su hermana. “Alejandro Bravo había quedado a cargo del cuidado de la casa, porque sus dueños habían salido”, dijo una fuente policial.
A las 3, el menor de los Bravo se fue a dormir a una de las habitaciones de la planta alta de la casa y uno de los invitados se marchó. En la galería de la vivienda quedaron Alejandro y su cuñado, que fue padre hace una semana. En determinado momento, poco después de las 8, comenzaron a discutir. Según los investigadores, fue entonces cuando Bravo recibió la mortal puñalada.
Su hermano bajó corriendo al escuchar los ruidos de la pelea, y se encontró con su cuñado. “No pasó nada, andate a dormir”, le dijo este al joven, según la Policía. El muchacho regresó a la habitación, pero sospechó que algo andaba mal. Entonces, bajó otra vez, vio a su hermano herido en el suelo y advirtió que su cuñado ya no estaba. Los investigadores descartaron la hipótesis del robo, ya que en la casa no parecía faltar nada de valor. Todo parece indicar que la pelea se originó por un conflicto familiar.
La Policía sospecha que el presunto homicida está oculto en Villa Mariano Moreno.
Los vecinos de la casa dijeron no haber escuchado nada. “Es raro. Cualquier discusión se escucha en todo el barrio”, dijo Luis, que vive frente a la residencia donde fue perpetrado el crimen.
“Todavía no entiendo por qué lo mataron. Mi sobrino era un muchacho sencillo, trabajador y honesto. No tenía problemas con nadie”, dijo Bartolomé Muñoz, de 70 años, tío de la víctima. El hombre contó que los padres del muchacho asesinado están en Buenos Aires por cuestiones personales. “No sé cómo reaccionarán cuando se enteren de esta tragedia. Mi sobrino es una persona muy querida”, dijo consternado el hombre.







