Obama y Sudamérica sepultan la era Bush

Se inicia la última jornada de la cumbre americana con incertidumbre sobre si los países del ALBA firmarán o no la declaración final. Diálogo directo durante la reunión con los líderes sudamericanos. Sorpresa.

NUEVO ESTILO. Obama conversó con cada uno de sus pares sudamericanos, entre los que se puede apreciar a Chávez, al paraguayo Lugo y a Cristina. REUTERS
NUEVO ESTILO. Obama conversó con cada uno de sus pares sudamericanos, entre los que se puede apreciar a Chávez, al paraguayo Lugo y a Cristina. REUTERS
19 Abril 2009

PUERTO ESPAÑA.- Estados Unidos y Sudamérica comenzaron a cerrar heridas en una cumbre hemisférica que se encamina a dejar atrás una etapa de tensiones políticas y a consolidar un acercamiento entre Washington y La Habana. En su primer contacto con la región, el presidente estadounidense, Barack Obama, tuvo gestos cordiales con los más críticos de la Casa Blanca, que llevaron al líder de la izquierda más radical en Sudamérica, el venezolano Hugo Chávez, a asegurar que las golpeadas relaciones bilaterales mejorarán.
El clima positivo y de diálogo que desplegó Obama por Puerto España contrastó fuertemente con los encuentros regionales durante la presidencia de George W. Bush, su predecesor, que tuvieron su máximo exponente en el fracaso diplomático de la anterior cita hemisférica, en la Argentina, en 2005. Obama mostró ayer a sus pares sudamericanos su deseo de mantener un diálogo directo, basado en el respeto mutuo, y reiteró su disposición a conversar con Cuba. En su segundo día en Puerto España se reunió con los 12 líderes de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), entre ellos algunos de sus más duros detractores, como el venezolano Hugo Chávez o el boliviano Evo Morales.

Escuchar y aprender
“He venido a escuchar y tengo mucho que aprender”, dijo en el inicio de la reunión con sus pares sudamericanos. Según todos los asistentes, el clima de este primer encuentro cara a cara fue excelente, positivo  y franco. “Todos pudimos hablar y él nos respondió uno a uno. Abrió la posibilidad de un contacto más directo con los países de América del Sur, algo que antes no ocurría”, explicó el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez. El ambiente que reinó en las primeras dos jornadas de la cumbre abre la posibilidad de que, finalmente, no se produzca el veto que Chávez y sus aliados latinoamericanos prometieron a la declaración final, que suscribirán hoy los 34 mandatarios asistentes al encuentro, excepto el mandatario cubano.

Nubarrón
El borrador se seguía discutiendo ayer entre bastidores. Si un grupo de países, en este caso los nucleados en la Alternativa Bolivariana para la América (ALBA), se negara a suscribir la declaración, una situación inédita en la historia de estas cumbres, esta podría firmarse sin consenso o no, lo cual enturbiaría el balance de la cita continental. La cuestión del embargo a Cuba es el principal obstáculo para la firma del documento final. Chávez reiteró ayer que no firmará la declaración “No hay tiempo para redactar un nuevo texto”, argumentó diplomáticamente. Tampoco lo hará su par ecuatoriano, Rafael Correa, ambos socios en el ALBA. También se manifestó en ese sentido el boliviano Evo Morales durante la reunión del ALBA, preparativa de la cumbre. Sin embargo, ayer sorprendió a Chávez y al resto de los aliados al dejar abierta la posibilidad de firmar. “Podemos corregir el tema de los biocombustibles. De lo contrario no firmaría, pues más importante es la vida humana”, dijo Morales, cuya oposición a ese tipo de fuentes de energía obedece a que con ellas se sacrifican tierras de cultivo y alimentos.

En campo cubano
Respecto de Cuba, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, aseveró ayer que la pelota estaba en el campo cubano. “Siempre lo estuvo. Seguiremos evaluando y observando qué pasa; estamos ansiosos de ver lo que el gobierno cubano tiene voluntad de hacer”, dijo. El presidente cubano, Raúl Castro, también había mostrado su disposición para conversar con Obama con una agenda abierta y amplia. Al respecto, chávez dijo ayer que hay un proceso en marcha. “Yo no voy a hablar por Cuba, pero todos aquí somos amigos de Cuba y aspiramos a que Estados Unidos lo sea también”, dijo. Anoche, durante el plenario, sugirió en tono de broma que la sexta cumbre americana se celebre en La Habana, lo cual provocó risas y aplausos de sus homólogos. Cuaba fue excluida del sistema interamericano hace casi medio siglo. (Reuters-AFP-DPA)

De la tormenta a las sonrisas
Análisis. Por Gonzalo Ruis Tovar - Agencia DPA

PUERTO ESPAÑA.- Hugo Chávez llegó a Puerto España con el ceño fruncido y el ánimo de enfrentar a Barack Obama. Poco después, sin embargo, se mostraba sonriente frente a quien supuestamente iba a ser su contrincante en el gran duelo de la reunión. Los ánimos se apaciguaron y lo que se vislumbraba como una gran tormenta se convirtió en leve brisa.
Cierto es que Venezuela se mantiene en la posición rebelde frente a la Declaración de Puerto España, la que se niega a firmar, pero la posición de Chávez ante el presidente estadounidense mejoró evidentemente. “No tengo la menor duda de que habrá, en adelante, un mayor acercamiento”, dijo el venezolano. Incluso planteó la posibilidad de reenviar un embajador a Washington, lo que normalizaría formalmente las relaciones, muy dañadas durante la gestión de George W. Bush.
Obama, con sus gestos y su actitud, desarmó a Chávez. La noche del viernes, cuando los dos estuvieron frente a frente por primera vez, el mandatario norteamericano le dio de inmediato un apretón de manos. “Quiero ser tu amigo”, le respondió el venezolano, no sin antes recordarle que ocho años antes le dijo lo mismo a Bush, a la postre su gran enemigo. El cambiado Chávez ya habló de posibles reuniones de trabajo conjuntas entre los equipos de gobierno. El escenario era impensable 24 horas antes, cuando Chávez definía con sus aliados del ALBA una estrategia de colisión con la cumbre. “Obama vs Chávez”, titularon el viernes los diarios. Por lo pronto, Obama descolocó a este y a otros de sus potenciales adversarios.

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