Los escándalos tienen a mal traer a Scotland Yard

Efectos de la represión contra los manifestantes de la cumbre del G20. Un comité independiente investiga tres casos de excesos de miembros de la fuerza. La importante función de los videos.

LONDRES. “Protestar no es delito”, se lee en el cartel de un manifestante. REUTERS
LONDRES. “Protestar no es delito”, se lee en el cartel de un manifestante. REUTERS
19 Abril 2009

Londres.- La cuestión estuvo a punto de barrerse bajo la alfombra: Scotland Yard aseguró que la muerte de Ian Tomlinson en el marco de las protestas contra la cumbre del G-20 en Londres el pasado 1 de abril no tuvo nada que ver con la intervención de sus agentes contra los manifestantes. Según la versión oficial, no hubo contacto entre el hombre de 47 años y el policía que lo golpeó y una primera autopsia determinó un infarto cardiaco como causa de la muerte del vendedor de periódicos.
Podría haberse muerto en cualquier otro lugar, se dejaba leer entre líneas en el primer informe. La mayor autoridad policial británica pretendía registrar como un éxito la difícil intervención contra los manifestantes en ocasiones violentos. Pero entonces, aparecieron videos y una segunda autopsia que cambiaron esa imagen pretendida.
Un video echó abajo la versión del policía de que no tuvo contacto con la víctima: las imágenes mostraban cómo Tomlinson, que no participaba en las protestas y regresaba a su casa en una actitud tranquila, con las manos en los bolsillos, fue golpeado con una porra por detrás y empujado al suelo por un policía. El video desató protestas en todo el país y una investigación por parte de una autoridad de vigilancia independiente, que ordenó una segunda autopsia al cadáver. El resultado contradijo la tesis del infarto: una hemorragia interna fue la causa de la muerte de Tomlinson, descubrió el forense Nathaniel Cary, uno de los médicos más prestigiosos del país, que estudió -incluso-, la muerte de la ex premier paquistaní Benazir Bhutto por un atentado con bomba.
Así, el poder de las imágenes ha puesto bajo presión a la policía. Tras la aparición del primer video se conocieron otros que muestran que muchos policías se quitan sus números de identificación del uniforme contradiciendo la clara orden del jefe de Scotland Yard, Paul Stepehnson. Y después llegó otro video de la polémica, que muestra cómo Nicola Fisher, una mujer de 35 años, era atacada por un policía, un día después de la muerte de Tomlinson. La mujer contó a la BCC la brutalidad con la que fue golpeada. Pero el escándalo sigue extendiéndose y ya apareció un tercer caso: Scotland Yard confirmó ayer que la comisión independiente de vigilancia policial está investigando un nuevo incidente que también habría ocurrido el 1 de abril. (DPA)

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