La opereta “La viuda alegre” retrata la realidad parisina de la década del 50 con irreverencia

Los espectadores salieron conformes de la función de estreno de la pieza, que estuvo a cargo de Kado Kostzer.

COMO EN EL CINE. Míticos personajes y actores, personificados en escena. LA  GACETA / INES QUINTEROS ORIO
COMO EN EL CINE. Míticos personajes y actores, personificados en escena. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
29 Marzo 2009

La aristocracia parisina de una suerte de belle époque en la década del 50 y el excéntrico libertinaje de sus contemporáneos fue la excusa de los tucumanos para acudir al teatro. La opereta en tres actos “La viuda alegre” subió a escena el viernes y anoche, y se repondrá el próximo fin de semana en el teatro San Martín (avenida Sarmiento 601). En la puesta participan los Cuerpos Estables de la Provincia (Teatro, Ballet Contemporáneo, Orquesta y Coro).
La historia que retrata el boom de la moda, el glamour y la sofisticación irregular de la clase alta europea tiene dos puntos culminantes dignos de aplaudir. Uno es el homenaje implícito que se le hizo a algunos personajes emblemáticos de Hollywood mediante el uso de una pantalla gigante, algo atípico en el teatro convencional. El otro, un provocativo y sincronizado baile que desplegó una actriz semi-desnuda, con mucha destreza sobre el escenario.
La nueva adaptación del régisseur Kado Kostzer, basada en la versión original del compositor austro-húngaro Franz Lehar, traslada la obra a mediados del siglo XX. “Es una maravilla haber podido crear una escenografía tan lujosa con tan poca plata. Hubo muy buena voluntad y muchas ideas”, contó Sergio García Ramírez, quien se encargó de la dirección de arte de la obra.
La opereta es hablada y cantada en castellano, pero aun así las letras están subtituladas y son proyectadas en una pantalla gigante ubicada arriba del escenario.

Aplausos y carcajadas
El público que asistió al teatro quedó conforme con la puesta en escena y aplaudió con algarabía. “Fue una ópera muy linda, repleta de comicidad. Las sopranos estuvieron geniales y se pudo notar un arduo trabajo de la orquesta”, explicó el profesor de violín Rubén Díaz Camacho, de 25 años. El homenaje al cine de aquel tiempo fue uno de los segmentos más ovacionados.
“Quedé fascinado con la escena que rendía homenaje a las películas de la época. Los personajes de Hollywood que subieron a escena son figuras tradicionales fáciles de reconocer por cualquiera como Chaplin”, explicó Oscar Carrizo. La labor de los actores también fue merecedora de fuertes aplausos. “Los cantantes tucumanos tienen un nivel que está a la altura de los mejores del país”, dijo Zulema Herrera.
Otro factor esencial fue el trabajo de los utileros y escenógrafos. “Los tiempos estuvieron bien compaginados y eso demostró un orden. Fue una apuesta mayúsculas”, contó Ricardo Banegas.
“Desde nuestro palco pudimos ver la excelente labor que se realizó detrás de escena. La adaptación a la época fue hermosa”, contó Fabiana Rolando, quien estaba acompañada por su hermana Patricia. Por otro lado estuvieron quienes se animaron a criticar. “Debo admitir que es muy colorida, pero con una escenografía muy pobre. La voz de la soprano no se escuchaba. Hoy adolecemos de grandes cantantes”, dijo el bajo Ernesto Ramos.

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