22 Marzo 2009 Seguir en 
La actividad económica se desarrolla siguiendo un patrón cíclico. En gráficos, todo lo que produce una sociedad en un período se refleja en una función en forma de onda. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué no se comporta como una función ascendente?
Toda una rama de la economía, la teoría de los ciclos, trató de encontrar explicaciones a estas preguntas sin haber encontrado una respuesta satisfactoria. John Maynard Keynes, en su famosa Teoría General, postulaba la existencia de un animal spirit o espíritu de los negocios que por razones que pertenecen más a la psicología de masas que a la economía tendía a variar con el tiempo. Keynes decía sobre este tema: las decisiones humanas influyendo sobre el futuro personal, político o económico no pueden depender de expectativas estrictamente matemáticas, ya que la base para una matemática tal, simplemente no existe.
En otra sección de la TG, Keynes sostiene que el mero cálculo de las rentabilidades futuras resulta insuficiente como explicación de las inversiones presentes, ya que la incertidumbre con relación al porvenir es tan grande que tendería a neutralizar cualquier expectativa de beneficios. Por eso los valores reales de las empresas tienen poco que ver con sus cotizaciones coyunturales en los mercados y hay un conjunto tan variado y diferente de opiniones con respecto a las crisis. Casi ningún gurú dedica más de un párrafo a las causas que aparecen escondidas detrás de un hecho trivial, como las hipotecas tóxicas o la burbuja especulativa. En la economía del mundo siempre hay hipotecas potencialmente tóxicas (cuando no puede pagarse) y burbujas, pero no siempre hay crisis. Es muy frecuente que se confunda la causa con el disparador. Muchas hipotecas que no fueron tóxicas antes de la caída se transformaron en tóxicas después. Cuando la economía del mundo se recupere -y esto es lo único que podemos saber con certeza: que va a recuperarse- quedará un nuevo escenario, con entidades económicas que habrán desaparecido y con otras que habrán logrado atravesar el temporal y habrán recuperado o incrementado sus valores. Pero lo que no vamos a poder saber es cuáles son y fueron las causas últimas de las crisis. El proceso de abatimiento del animal spirit que no sólo afecta a los hombres de negocios sino también a los consumidores y que se refleja como una gran caída de los valores un día cambia y la economía empieza a recuperarse.
Toda una rama de la economía, la teoría de los ciclos, trató de encontrar explicaciones a estas preguntas sin haber encontrado una respuesta satisfactoria. John Maynard Keynes, en su famosa Teoría General, postulaba la existencia de un animal spirit o espíritu de los negocios que por razones que pertenecen más a la psicología de masas que a la economía tendía a variar con el tiempo. Keynes decía sobre este tema: las decisiones humanas influyendo sobre el futuro personal, político o económico no pueden depender de expectativas estrictamente matemáticas, ya que la base para una matemática tal, simplemente no existe.
En otra sección de la TG, Keynes sostiene que el mero cálculo de las rentabilidades futuras resulta insuficiente como explicación de las inversiones presentes, ya que la incertidumbre con relación al porvenir es tan grande que tendería a neutralizar cualquier expectativa de beneficios. Por eso los valores reales de las empresas tienen poco que ver con sus cotizaciones coyunturales en los mercados y hay un conjunto tan variado y diferente de opiniones con respecto a las crisis. Casi ningún gurú dedica más de un párrafo a las causas que aparecen escondidas detrás de un hecho trivial, como las hipotecas tóxicas o la burbuja especulativa. En la economía del mundo siempre hay hipotecas potencialmente tóxicas (cuando no puede pagarse) y burbujas, pero no siempre hay crisis. Es muy frecuente que se confunda la causa con el disparador. Muchas hipotecas que no fueron tóxicas antes de la caída se transformaron en tóxicas después. Cuando la economía del mundo se recupere -y esto es lo único que podemos saber con certeza: que va a recuperarse- quedará un nuevo escenario, con entidades económicas que habrán desaparecido y con otras que habrán logrado atravesar el temporal y habrán recuperado o incrementado sus valores. Pero lo que no vamos a poder saber es cuáles son y fueron las causas últimas de las crisis. El proceso de abatimiento del animal spirit que no sólo afecta a los hombres de negocios sino también a los consumidores y que se refleja como una gran caída de los valores un día cambia y la economía empieza a recuperarse.








