“Es increíble el apoyo que recibimos de la sociedad. A todo el mundo le afectó mucho la muerte de mi tío”, expresó compungida Gladys Oviedo, sobrina de Aldo Garrido, el policía tucumano que fue asesinado el martes en Buenos Aires por dos delincuentes.
El homicidio del teniente ascendido post mortem a capitán conmocionó al país. El martes, cerca de las 9, Garrido se trenzó en una feroz lucha contra dos ladrones que intentaban robar en un local de calle Corrientes al 100, en el barrio de San Isidro. En determinado momento, uno de los delincuentes le robó su pistola reglamentaria y lo fusiló. Ayer, los asaltantes fueron atrapados por la Policía.
Luego del crimen de Garrido, cientos de vecinos del barrio que custodiaba salieron a la calle a pedir justicia. Su féretro fue acompañado por una multitud, que se vistió de luto y arrojó flores. Incluso, la red virtual “Facebook”. Allí, un colega del tucumano asesinado publicó una emotiva carta. “Con su trato afable y cordial, se hizo acreedor del cariño y del respeto de todos, sin distinción de edades, sexo o condición social (...). Era blanco de salutaciones y muestras de afecto durante todos los días de su presencia entre nosotros, a tal punto que llegó a ser un ícono de nuestra sociedad sanisidrense. (...). Querido Garrido, va a ser muy difícil para todos los que tuvimos el honor de tratarte por tantos años no ver tu noble figura recorriendo nuestro centro. Va a ser un hueco imposible de llenar. ¡Hasta siempre, amigo!”, reza el texto, firmado por José Jorge Aldecoa.









