"Los cambios en la Policía Bonaerense estaban programados desde hace mucho tiempo. El crimen de (Aldo) Garrido fue algo lamentable, pero no determinante para la institución", aseguró el comisario Juan Carlos Paggi. El flamante jefe de la Policía Bonaerense, que tiene 50 años y casi 30 como policía, recordó al teniente tucumano asesinado por dos delincuentes el martes a la mañana en San Isidro, provincia de Buenos Aires. El funcionario mantuvo un diálogo en exclusiva con LA GACETA minutos después de que el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, lo designó en reemplazo de Daniel Salcedo, a quien secundaba en la cúpula.
-¿La muerte de Aldo Garrido significó un quiebre en la institución policial que ahora dirige?
- Fue una gran pérdida. Garrido murió como un héroe y así será recordado por todos. Pero su asesinato no tiene que ver con los cambios que se acaban de producir.

- ¿A que los adjudica, entonces?
- Los cambios estaban pensados desde hace tiempo. El gobernador Scioli hace tiempo que venía analizando la posibilidad de modificar la cúpula policial. Eso surgió luego de que el ex jefe Salcedo le manifestó que pretendía retirarse. La Policía Bonaerense está en un proceso de reestructuración y estos movimientos son parte de ese cambio. Siento una gran responsabilidad y compromiso por el apoyo que se me dio.
-¿El asesinato de Garrido fue otra muestra de cómo a veces la Policía Bonaerense es sobrepasada por el delito?
- El crimen se dio en una coyuntura especial. Fue algo lamentable y repudiable. Era un excelente policía y un gran hombre; un efectivo cumplidor y comprometido con su trabajo. Fue lamentable, porque intentó impedir un robo y lo pagó con su vida. La Policía apresó a los presuntos autores luego de una investigación inmediata y eficaz. A veces los delitos explotan y salen a la luz simultáneamente, y eso hace suponer que la Policía está "ahogada". Pero hemos demostrado capacidad para investigar los delitos y combatir la inseguridad.

- ¿Habrá más cambios en la fuerza?
- Por el momento, sólo los que dispuso el gobernador Scioli. Mi intención es trabajar con una Policía lo más honesta posible. Si algún policía es sospechado de corrupto, será investigado y separado del cargo. Garrido marcó un antes y un después, y también el modelo de honestidad que buscamos en la fuerza.









