Scioli afirmó que la reestructuración estaba planificada

La oposición dice que falta decisión política.

RENUNCIA. Salcedo dejó su cargo en un clima de tensión. NA
RENUNCIA. Salcedo dejó su cargo en un clima de tensión. NA
20 Febrero 2009

BUENOS AIRES.- El gobernador Daniel Scioli afirmó ayer que el cambio en la cúpula de la Policía Bonaerense se debe a una reestructuración política que estaba planificada desde diciembre, y que los traslados no son consecuencia de los resonantes casos de inseguridad, como el crimen del policía tucumano Aldo Garrido. “La medida se tomó sobre la base de la permanente adaptación que se hace de los recursos humanos y logísticos de la Policía”, explicó mandatario.
Luego de que el hasta ayer jefe de la Policía, Daniel Salcedo, presentó oficialmente su pase a retiro, el mandatario bonaerense se encargó de aclarar que el cambio estaba planificado. “Son distintas etapas de un plan que tiene como eje la lucha contra la droga, la recuperación de la confianza en la relación entre la ciudadanía y la Policía, la articulación con la Justicia, la mejoría del espacio público y el trabajo desde la prevención”, aseveró Scioli. En este marco, sin embargo, también fueron removidos seis de los 14 titulares de Superintendencias y de 10 Departamentales. Salcedo había asumido su cargo en diciembre de 2007, y ayer tomó su puesto Juan Carlos Paggi.
Por su parte, distintos referentes de la oposición coincidieron en señalar que los cambios no resolverán el tema de la inseguridad. “No se trata sólo de cambiar funcionarios; falta decisión política para resolver el problema central de la inseguridad y la proliferación de las drogas”, dijo la referente de la Coalición Cívica Margarita Stolbizer. Y afirmó que esta problemática corresponde a “dos caras de una misma moneda: el fracaso de las políticas de seguridad y la incapacidad del Gobierno para resolver problemas centrales de los bonaerenses”.
En los últimos meses, la opinión pública se volcó en contra de la Policía Bonaerense, al punto de que el titular del PJ, Néstor Kirchner, le solicitó a Scioli el martes -a horas de la muerte de Garrido- que “ordenara” la fuerza de seguridad. A esto se sumaron también los multitudinarios pedidos de vecinos de San Isidro, donde trabajaba el policía asesinado. Por ello, el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, intentó ponerle paños fríos al tenso clima político que se respira en la cartera a su cargo. “El recambio de la fuerza tiene que ver con los recambios habituales y anuales”, puntualizó el ministro. Salcedo, por su parte, sostuvo que tenía pensado dejar su cargo en diciembre. “Había postergado mi decisión hasta el esclarecimiento del crimen (de Garrido)”, añadió. El ex jefe soportó sobre sus espaldas casos como el secuestro del empresario Leonardo Bergara, perpetrado en diciembre, por el que fueron investigados miembros de la Bonaerense.

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