Mucho más que un truco, una ilusión

No cuentan cómo lo hacen, pero sí dan detalles sobre cómo se preparan para atrapar al público con sus actos. Los magos tucumanos están organizados, trabajan y estudian juntos para mantenerse actualizados y ágiles ante la aparición de nuevos trucos. Ellos dicen que a la gente no le interesa conocer sus secretos, sino que sólo se dejan llevar por la ilusión que crean en sus presentaciones.

¡ABRACADABRA!. “De cerca es mejor”, sostienen Rodriguez Erimbaue, Barrera, Tannuré, Maggo y Sucar. Los magos disfrutan más cuando hay contacto directo con el público.  LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
¡ABRACADABRA!. “De cerca es mejor”, sostienen Rodriguez Erimbaue, Barrera, Tannuré, Maggo y Sucar. Los magos disfrutan más cuando hay contacto directo con el público. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
16 Febrero 2009

Desde Merlín a David Coperfield, y desde Salem a Tucumán... ¿quién no se preguntó cómo lo hacen? El oficio de mago siempre despertó intrigas, pero lo cierto es que pocas personas se dedicaron de lleno a los secretos de tan particular arte.
¿Y cómo se aprende a ser mago? No hay un solo camino. Se empieza con un libro, un video o un jueguito que regaló una abuela por error. Ese fue, por ejemplo, el caso de Magoo, uno de los magos que dialogó con LA GACETA, y que prefiere mantener su identidad oculta.
“No hay diez escalones para llegar a recibirte. Es un camino que nunca se termina, y creo que lo más apasionante de esto es que uno vive creando. Mago es el que sabe hacer juegos y efectos buenos, que entretiene a la gente, que hace que todos aplaudan y disfruten”, explica Gastón Tannuré (39 años), uno de los entrevistados con más antigüedad en el oficio.
Según los ilusionistas, la magia no sólo consiste en hacer trucos. Se estudia la presentación, la expresión corporal, hay que saber de química para algunas mezclas, entender de física y hasta de psicología. “Se dice que es uno de los artes más completos porque tenés que saber de todo un poco. La teoría de la magia es mucha”, explica Magoo.
“Decimos juego porque la palabra truco a veces suena a trampa. El truco es el ardid, la trampa, pero toda la presentación es un juego de magia”, señala David Sucar (24). Su colega Agustín Barrera (28) coincide: “nosotros no sentimos que estemos engañando a nadie, no nos sentimos más picaros. Se trata de diversión entre todos. No es que te divertís porque el otro no sabe”.
Después de tantos siglos de magia sorprendiendo al público, no se puede más que preguntar ¿cómo se mantiene la ilusión? “Hay mucha gente que crea cosas nuevas, como también hay libros del año 1700. Hay algunas cosas que cambiaron, técnicamente también. Además, cada uno le va poniendo su propio condimento, y así de golpe creás tu propio truco. Pero tal vez ya estaba inventado, y aparece un viejito con un libro y dice eso ya estaba en la página 33...”, dice Tannuré entre risas.
“Ahora con los avances en las comunicaciones hay un revuelo, en la época de Paco Rubio (el recordado Ben Charden) había comunicación sólo por cartas y ahora hay blogs, encontrás videos, todo el tiempo tenés información actualizada. Además, alguien crea algo y lo muestra en los congresos de magos”, comenta Sucar, explicando los beneficios de la tecnología en tan antiguo oficio.
“La magia sólo se aprende de la generosidad de otros, porque al no haber una universidad sólo se puede aprender si el otro me enseña a mí; yo a él, él me pasa libros, yo videos; todo es a través del intercambio de información entre nosotros, no hay un lugar donde esté toda la información reunida, agrega Barrera. “La información de la magia nunca estuvo oculta, siempre estuvo al alcance de todos, pero tenés que dedicarte, y si querés ser mago tenés que ensayar”.
“No nos preocupa que el público pueda descubrir los secretos; no le interesa hacerlo. En EE.UU. publicaron un libro con todos los trucos de David Coperfield, nunca tuvo una gran tirada, y su show se sigue llenando. No hay un engaño, la gente viene a divertirse, a ilusionarse. Aunque el público sepa el truco, con toda la puesta en escena es totalmente diferente. Se crea una atmósfera, una relación con el público, que aunque sepas que te están mintiendo a vos te gusta tragarte la historia. La gente no se pregunta, quiere soñar, se deja llevar por la magia”, dice Néstor Rodriguez Erimbaue (23).
Es por esto que el programa del “Mago Enmascarado” (Canal 13), donde un ilusionista revela los secretos para hacer sus trucos, no les preocupa a los tucumanos. “Al principio sí hubo un revuelo y protestas en Buenos Aires por el ‘Mago Enmascarado’, pero las cosas que tenía el programa eran bastante imaginables”, señala Sucar sin mostrarse preocupado.
“No me asusta que haya mucho en internet; leer un secreto no tiene de mucho disfrute. Si lo ves y no lo presentas, te lo olvidás rápido”, acota Tannure. “Nosotros no estudiamos cómo hacer trucos, estudiamos cómo ilusionar a la gente, cómo sorprenderla. A la gente le gusta salir de la rutina, dejarse llevar y entrar a una atmósfera mágica”, agrega el mago.

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