“Las tarjetas teníanun mensaje subliminal”

13 Febrero 2009
"Siempre tuve la misma postura: decir la verdad". Gonzalo Javier Farías desempeña un rol crucial en la causa por la venta de éxtasis. Fue él quien les contó a los investigadores cómo era la ruta de la droga en los boliches "Nocturno" y "Tjanaima". Aunque está acusado de comercializar estupefacientes, y puede recibir una condena de entre cuatro y 15 años de prisión, dice que no tiene miedo. "Yo era un simple empleado", asegura.
En diálogo con LA GACETA, Farías dio detalles sobre por qué el éxtasis circula en determinados boliches. "Es una droga denominada ?cara? en el mercado. Y ?Nocturno? siempre se caracterizó porque concurrían personas de ese estrato social", sostuvo el sospechoso, de 30 años. Además, dijo que todo el merchandising que se distribuía hacía alusión indirecta a la circulación de esa droga dentro del local bailable. "Las tarjetas -aseveró Farías- tenían un mensaje subliminal. Por ejemplo, se ponían imágenes de agua o determinados logos que pueden ser interpretados por ciertos individuos como un indicio de la presencia de éxtasis". El imputado también se declaró inocente. "Me detuvieron por haber trabajado en el boliche. Acá hay un complot, pero yo me voy a defender. Todos mis dichos están respaldados por pruebas", aseveró Farías.

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