13 Febrero 2009 Seguir en 
Se conocieron por teléfono hace cuatro años. Esta noche concretarán el sueño de casarse. María Marta y Maximiliano aseguran que las interminables charlas telefónicas los ayudaron a desarrollar el diálogo, una de las mayores virtudes que ellos ven en su pareja. "Una noche, en 2005, yo estaba algo deprimida y mi mejor amiga me pasó el teléfono para que hablara con su primo de Salta. Esa noche me fui a dormir con una sonrisa", recuerda María Marta. Quedó tan entusiasmada que en las vacaciones de julio viajó con su amiga a Salta. Quería conocer a Maximiliano en persona. "Nos quedamos cuatro días en su casa. Volví de novia y mantuvimos la relación a la distancia; nos veíamos una vez al mes", cuenta. Llegó el verano y se fueron juntos de vacaciones. Luego Maximiliano se fue a trabajar a Buenos Aires. "Otra vez volvimos a las charlas telefónicas hasta que yo me recibí en 2007 y lo seguí", relata. "El amor es paciencia, felicidad y compañía. Creo que Maxi es mi gran complemento. Todo lo que yo no tengo, lo tiene él", opina María Marta.
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