11 Febrero 2009 Seguir en 
JERUSALEN.- La euforia se apoderó de la central del Kadima cuando se conocieron los resultados de los primeros sondeos a pie de urna, al comienzo de lo que prometía ser una larga noche electoral. Desde hacía meses, el derechista Likud, de Benjamin Netanyahu, se presentaba como el vencedor seguro de la cita ante las urnas, mientras al Kadima -plagado de escándalos de corrupción, con el fracaso militar en El Líbano en 2006 a cuestas y que no consiguió capitalizar políticamente la reciente guerra en Gaza- se le pronosticaba una caída en los resultados respecto de las elecciones de hace tres años.
Pero Livni no puede cantar tan rápidamente victoria. De confirmarse los resultados, todavía tendría que aglutinar la mayoría necesaria para gobernar, en una Knesset que ha girado más a la derecha. De hecho, debido a la oposición de los ultraortodoxos, Livni fue incapaz de formar gobierno el pasado otoño (boreal). "Hoy la derecha tiene más poder del que jamás ha tenido en la historia de Israel", dijo la analista Avivana Goland del diario liberal de izquierdas "Haaretz".
En tiempos de Yitzhak Rabin, los laboristas y el izquierdista Meretz gobernaban con 66 escaños, pero ahora apenas llegarían juntos a los 18. Así las cosas, para llegar a primera ministra, la segunda en la historia de Israel después de Golda Meir (1969-74), Livni no tendría más opción que formar una coalición con Likud, los laboristas y, probablemente, también Nuestra Casa Israel.
Pero Livni no puede cantar tan rápidamente victoria. De confirmarse los resultados, todavía tendría que aglutinar la mayoría necesaria para gobernar, en una Knesset que ha girado más a la derecha. De hecho, debido a la oposición de los ultraortodoxos, Livni fue incapaz de formar gobierno el pasado otoño (boreal). "Hoy la derecha tiene más poder del que jamás ha tenido en la historia de Israel", dijo la analista Avivana Goland del diario liberal de izquierdas "Haaretz".
En tiempos de Yitzhak Rabin, los laboristas y el izquierdista Meretz gobernaban con 66 escaños, pero ahora apenas llegarían juntos a los 18. Así las cosas, para llegar a primera ministra, la segunda en la historia de Israel después de Golda Meir (1969-74), Livni no tendría más opción que formar una coalición con Likud, los laboristas y, probablemente, también Nuestra Casa Israel.
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