JERUSALEN.- El partido Kadima (centroderecha) se situaba anoche ligeramente a la cabeza en las elecciones legislativas en Israel, por delante del Likud (derecha) de Benjamin Netanyahu, aunque este parece tener más posibilidades de formar gobierno.
De acuerdo con esos sondeos extraoficiales, el Kadima (Adelante), de la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, obtendría 30 escaños y el Likud (Unión) 28. Sin embargo, con el apoyo de la extrema derecha y de los partidos religiosos, Netanyahu se encuentra en mejor posición para formar una coalición gubernamental. De hecho, el partido de extrema derecha Israel Beitenu (Nuestra Casa Israel), de Avigdor Lieberman, se convirtió ayer en la tercera fuerza política del Estado hebreo, por delante del partido Laborista, que registró el peor resultado de su historia. Lieberman habría obtenido entre 14 y 15 escaños en la Knesset (Parlamento) contra 13 para los laboristas del actual ministro de Defensa, Ehud Barak.
Unos 5,3 millones de electores estaban inscritos en el padrón. A las 20 hora local, es decir, dos horas antes del cierre, el índice de participación se situaba en el 60%, según la comisión electoral central. Ese índice era superior en 2,5 puntos al registrado a la misma hora en las últimas elecciones legislativas, en 2006.
Los resultados definitivos podrían ser anunciados hoy o mañana. Hoy empezarán las negociaciones entre los partidos para formar una coalición gubernamental. Desde entonces, el presidente Shimon Peres tendrá una semana para realizar consultas y elegir al cabeza de lista que, en su opinión, tenga más posibilidades de formar una coalición, que no tiene que ser forzosamente el líder del partido que logre más diputados.
Lo que vendrá
“Lo primero que haremos si ganamos será llamar al Likud y a los laboristas para formar un gobierno de unidad nacional”, dijo el diputado de Kadima Yoel Hasan, que dijo que lo importante es conseguir pronto un gobierno estable para Israel. Sin embargo, no está claro que el Likud acepte una opción tal, que significaría un pacto nunca visto en la historia de Israel. De no confirmarse los pronósticos y ganar el Likud las elecciones, Netanyahu tendría mayor facilidad para formar gobierno debido al amplio bloque derechista que se prevé en la Knesset. Salga quien salga elegido, lo que está claro es que la derecha israelí jugará un papel clave en la formación del próximo gobierno. Y eso es algo que no entusiasma a los palestinos. Por lo menos Likud rechaza abiertamente el proceso de paz.
Más de 6.000 efectivos se desplegaron en todo el país y se cerraron los accesos a Cisjordania. En uno de los incidentes más destacados, la policía impidió el acceso del activista ultraderechista judío Baruj Marsel a la ciudad árabe de Umm el Fahm, con el fin de evitar disturbios. Marsel fue en el pasado líder de Kaj, una organización antiárabe ya prohibida, y pretendía ejercer de presidente de un centro electoral, algo que habitantes de la ciudad consideraron una provocación. (afp-na-dpa)








