“Volé por los aires y caí detrás del auto que me había chocado”

04 Febrero 2009
La desgracia llegó después de la diversión. José ?Albarracín, de 21 años, salió de un boliche y subió a una moto para regresar a su casa. En Banda del Río Salí, un auto dobló a contramano y lo embistió de frente. "No tuve tiempo de esquivarlo", se lamentó el joven.
Según Albarracín el conductor del Renault 9 que lo chocó, en diciembre de 2008, estaba ebrio. "Volé por los aires y caí justo detrás del auto que me había chocado", recordó.
El muchacho, que se quebró las dos piernas, está internado desde hace un mes en el hospital Padilla a la espera de ser operado. Los médicos estiman que dentro de cuatro meses volverá a caminar. La historia de Albarracín es la de muchos heridos en accidentes que llegan al hospital. En un segundo transforman su vida. Los choques les dejan graves secuelas y durante meses deben luchar para recuperarse.
Los médicos señalaron que la mayoría de los heridos de accidentes de tránsito que ingresan a la guardia del Padilla son por choques de motocicletas.
Pareciera que las agujas del reloj se hubiesen detenido. La misma posición del cuerpo duele demasiado. El hartazgo de no hacer nada durante días, semanas y meses es insoportable. A Jorge Fernández el accidente de moto que sufrió en abril del año pasado lo dejó postrado desde hace nueve meses en una cama de hospital. "Me salvé por milagro", sentenció. "Iba de acompañante en la moto de mi amigo, por la ruta 38. A una camioneta que venía de frente se le cortó la dirección, se cruzó de carril y nos embistió. Mi amigo no tuvo más que rasguños, pero a mí me tocó la peor parte. Me quebré las piernas", comentó.
Ya tuvo cuatro operaciones para tratar de recuperar su pierna izquierda y aún le faltan más. "Me tienen que reconstruir el muslo", contó. "No podré volver a jugar al fútbol, que era mi pasión", se lamentó.
Martín Soria también ve pasar de largo su vida desde una cama de hospital. En diciembre de 2008, el joven de 28 años salía de trabajar cuando a unas 10 cuadras impactó contra un auto que giró a la izquierda en zona prohibida. "Cuando me desperté estaba en el hospital. Estuve inconsciente durante cuatro días. No entendía qué estaba pasando", recordó. Las secuelas que el accidente dejaron en Soria son imborrables. Se quebró la cadera, la pierna y la mano derecha. "Voy a caminar, pero con dificultad", expresó.

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