Ayudan a poner el pie en el freno. Obligan a bajar un cambio en el descontrol de los fines de semana. Impulsan a encender las balizas y a dejar el volante si están alcoholizados. Los operativos de Seguridad Vial ya son un componente indispensable en los caminos. Sin embargo, la cantidad de accidentes de tránsito no descendió. Todo lo contrario: hubo un 15 % más de heridos en choques y en los hospitales el alcohol sigue siendo un protagonista trágico.
En el hospital Padilla, donde se atienden la mayoría de los traumatismos por accidentes que se producen en la provincia, durante 2008 se asistieron a casi 500 heridos más por choques que durante 2007, según detalló el director del nosocomio, Eugenio Lobo. En total, el año pasado llegaron hasta el hospital 3.128 lesionados en colisiones, mientras que el año anterior se atendieron a 2.646 pacientes traumatizados. Los motociclistas aparecen en la mayoría de los incidentes: representan el 63,46% del total de los heridos, un 20% son conductores de autos y camionetas y un 6,5 % son ciclistas. En gran parte, los accidentados tienen menos de 39 años y son hombres, de acuerdo con las estadísticas del hospital.
Lobo dijo que la mayoría de los accidentes tiene consecuencias graves y eso se refleja en las heridas que sufren los pacientes: más de la mitad de los que se atendieron en 2008 presentó traumatismo encéfalo craneano (TEC). Además, comentó que los índices de mortalidad también se incrementaron. Según Lobo la imprudencia sigue siendo un factor determinante en los accidentes que se producen en la provincia. “El alcohol sigue estando muy presente en los choques. Muchos conductores, por este motivo, no saben cómo reaccionar ante la emergencia”, consideró. El especialista instó a las autoridades a tomar mayor conciencia en lo que se refiere a la entrega de licencias para manejar. “Es necesario evaluar las capacidades físicas, psíquicas y técnicas de los conductores. Hay que ser más rigurosos a la hora de entregar un carnet. Sin esto, seguirá habiendo accidentes, pese a los controles”, reflexionó.
En la Dirección de Emergencias de la Provincia también se notó un incremento de accidentes. Los médicos de la repartición tuvieron un 10 % más de intervención en urgencias por choques, según informó el director, Juan Masaguer. De las 150 veces que a diario parten las ambulancias a asistir a heridos, la mayoría de las veces es por accidentes. La mitad de los choques se produce los fines de semana a la madrugada y el alcohol aparece como el desencadenante de muchos de los incidentes.
“El 70 % de los ingresos en hospitales lo representan motociclistas accidentados. La mayoría no llevaba casco”, destacó Masaguer. Al respecto, recalcó que se incrementaron los controles de motos en la capital, donde se secuestran hasta 600 de estos vehículos por mes. “Sin embargo, cada mes se vuelcan al parque automotor unas 3.000 nuevas motos. Son rodados ágiles y sus conductores no respetan ninguna norma. Son un verdadero peligro”, explicó.
Más controles
El especialista en tránsito también se refirió al aumento de operativos de alcoholemia que realizan la Policía Vial y Transporte de la Provincia. “Hecha la ley, hecha la trampa. Los controles son muy visibles y los que toman alcohol suelen eludirlos”, comentó. Además, apuntó que muchos controles se centran en los papeles de los rodados y de sus conductores, pero no hacen a la seguridad, ya que no se inspeccionan si funcionan las luces, los frenos, entre otros puntos.
“El Estado avanzó en medidas de seguridad vial, pero creo que se debería profundizar más. Por ejemplo: se semaforizaron muchas intersecciones y el 60 % de los choques en la capital se produce en esas esquinas”, expresó. También dijo estar de acuerdo con la disposición de secuestrar carnets ante faltas graves, que anunció la Municipalidad capitalina. “Pero cuando quiten la licencia los conductores podrán sacar una nueva en otro municipio. Falta invertir en un registro único de licencias y de infracciones”, consideró.
“Nos duele ver la cantidad de jóvenes que muere por conductas transgresoras. No somos conscientes de que un vehículo animado por la velocidad y el alcohol es un arma terrible. Ya no podemos hablar de accidentes, como si fueran algo fortuito”, concluyó Masaguer.












