Cayó la demanda de pescado, que se convirtió en otro artículo de lujo

Enero y febrero se presentan poco auspiciosos para las pescaderías que disminuyeron su actividad entre un 30% y un 40% con relación a 2002.

07 Febrero 2003
La persistencia del calor y el aumento de los precios han provocado una notoria caída en las ventas de las pescaderías.
A los puesteros del Mercado del Norte no solamente los castigan el clima tórrido y la escasez de lluvias, sino también la falta de efectivo para pagar a sus proveedores. Otro problema constante es la escasez de monedas para dar vuelto, lo que a menudo los obliga a perder ventas. "Estamos vendiendo muy poco; entre un 30% y un 40% menos que en febrero del año pasado. El aumento en el costo del combustible hizo subir los precios de los fletes y también el calor no da tregua", se lamentó Rodolfo Brizuela. El puestero explicó que un kilo de merluza cuesta $ 6,50 en Mar del Plata, pero como consecuencia del costo del flete, se eleva a $ 8 en los mostradores tucumanos. La merluza es uno de los pescados que más buscan los consumidores tucumanos, junto con el atún ($ 9) y el salmón de mar ($ 7).

De aguas dulces
Los pescados de río, como el sábalo ($ 3 el kilo), se traen de Santa Fe y no de Santiago del Estero, según aclaró Brizuela. "En Santiago no hay pesca comercial. Todo el pescado que entra acá tiene certificado del Senasa -dijo-. Y aunque la gente crea que comer pescado en verano es peligroso, por el calor, en realidad es uno de los productos más cuidados en lo que respecta al mantenimiento de la cadena de frío", subrayó.
Normalmente, en verano la demanda de pescado baja un 50% con relación a las ventas de invierno. Pero los pescaderos insisten en que este producto resulta muy apto para ser consumido en verano. "Es muy liviano, digestivo, y aporta vitaminas que no tiene la carne", destacó Brizuela.
Por su parte, Fernando Corroto señaló que el aumento de precios también responde a los altos valores de exportación que registra ahora el pescado. Por eso, hoy en día es más rentable vender fuera del país que trabajar en el mercado interno, comentan en fuentes pesqueras.
"Cuando sube el dólar, aumenta el pescado. Pero si el dólar baja, el precio del producto sigue igual o continúa aumentando, como ocurre con otras cosas", explicó.
El comerciante comentó que durante los últimos años el público había comenzado a frecuentar más las pescaderías, porque había ido reconociendo el valor nutritivo del producto.
"Todavía tenemos algunos clientes que piden que les dividamos el kilo en paquetes de 200 gramos, porque tienen que hacer una dieta", reveló Corroto.

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