Un espacio para la cultura desperdiciado

22 Enero 2009
La sabiduría popular suele decir, acerca del destino de las personas, que "unos nacen con estrella y otros, estrellados". La misma expresión puede aplicarse a algunos edificios públicos que pocas veces cumplen con el objetivo para el cual han sido creados. Es el caso del Palacio de los Deportes, ubicado en el parque 9 de Julio.
En julio de 2007 no pudo realizarse la presentación del bailarín argentino Julio Bocca. La postergación del encuentro con esta figura notable de la danza se debió, entre otros motivos, a que había goteras en el techo del Palacio de los Deportes, donde debía realizarse el espectáculo. La Municipalidad -según los organizadores- incumplió el contrato que incluía la reparación de estas fallas en la estructura del estadio. Finalmente, los tucumanos pudieron ver bailar por última vez a Bocca en el teatro San Martín.
En diciembre de 2008, se anunció la posibilidad de que Joan Manuel Serrat se presentara en Tucumán en marzo, luego de catorce años de ausencia. Se dijo que el lugar del encuentro sería el Palacio de los Deportes pero todo parece indicar que no será así.
Inaugurado en el parque 9 de Julio el 24 de setiembre de 1976, la del Palacio de los Deportes es una historia de desdicha. La construcción del complejo, donde se iban a realizar actividades culturales y deportivas, con capacidad para 5.000 personas, se había iniciado en 1962 pero quedó paralizada. En agosto de 1976, el entonces gobernador Antonio Bussi ordenó que en 30 días la obra fuera concluida por personal civil y militar. La estructura del techado de 4.000 m2 se efectuó en apenas cuatro días.
A partir de su inauguración, el Palacio funcionó en forma intermitente y sufrió largos períodos de abandono. En abril de 1989, el arquitecto Enrique Gallardo Vázquez, autor del proyecto del Anfiteatro Parque 9 de Julio -llamado luego Palacio de los Deportes- se quejó porque su iniciativa no había sido respetada con fidelidad. "Mi proyecto fue manoseado y maltratado por gente que no conocía absolutamente nada ni de diseño ni de construcción", dijo en esa oportunidad. Indicaba además que debía resolverse el problema de la acústica.
En octubre de 1994 se anunció que un concesionario privado invertiría U$S 1,3 millón para remodelar y reactivar el complejo, pero nada sucedió. Cinco años después, durante la gestión del intendente Oscar Paz, una empresa propuso recuperarlo en ocho meses. El proyecto contemplaba también la construcción de un centro de convenciones para 1.500 personas, sin embargo, todo quedó en buenas intenciones.
La suspensión del espectáculo de Julio Bocca en 2007 en ese lugar, puso una vez más de relieve que Tucumán no posee un estadio de dimensión intermedia para acontecimientos artísticos de jerarquía que superan holgadamente la capacidad de los teatros San Martín y Alberdi (ninguno de los dos coliseos llega a los 1.000 asientos). "No quiero criticar a nadie ni que ahora comiencen a echarse las culpas, pero sí deseo que sirva para algo: el mensaje es que se pongan las pilas y arreglen los techos del estadio; que esto sirva para mejorar las cosas", dijo Bocca en aquella ocasión. Sin embargo, las autoridades no sólo no escucharon sus palabras porque en más de un año y medio no pudieron arreglar las filtraciones del techo, sino que parecieran no tener interés en recuperar para la vida cultural ese elefante blanco.
La cita con cantautor catalán es el 6 de marzo y no se sabe dónde tendrá lugar. La historia ha demostrado hasta ahora que el Palacio de los Deportes nació estrellado.

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