Un circo que se arma en cualquier esquina

Las noticias sobre adicciones y venta de drogas causaron reacciones de funcionarios de Políticas Sociales, de Salud y de Seguridad. Falta saber qué efecto tendrán. Por Roberto Delgado - Prosecretario de Redacción.

20 Enero 2009

En el tablero de ajedrez de la adicción a las drogas y de la venta de estupefacientes, del que habla el secretario de Prevención de Adicciones, Alfredo Miroli, se produjo durante el último mes un movimiento intenso, que sacudió a los funcionarios de Salud y de Seguridad.
Las madres de los chicos adictos lograron que las escucharan -al cabo de dos años de gritar en el desierto- y ya hicieron su segunda marcha en la plaza Independencia. Por su parte, el Gobierno anunció un programa de inclusión social en el barrio Costanera, que se adelanta al plan de prevención que, según Miroli, se pondrá en marcha en marzo. La Municipalidad se lanzó a buscar dinero para urbanizar esa barriada marginal. La Policía afirma que aumentó los patrullajes y los procedimientos contra dealers: en 21 días se hicieron 22 operativos. Los jueces de Menores, Raúl Ruiz y Nora Wexler, que en junio habían pedido desesperados un debate multidisciplinario para tratar el drama de los adolescentes adictos, fueron escuchados, al menos por un día. Se habló de las sustancias que se consumen en los lugares de más bajos recursos y también de las que pueden circular -al decir de Miroli- en las fiestas de los pudientes.
Todo el fuerte debate mediático, por cierto, inquietó a los funcionarios. El secretario ejecutivo médico del Siprosa, Fernando Avellaneda, renegó de la afirmación de que el 80% de los 3.400 chicos de la Costanera son adictos al "paco". Miroli también se asombró: "ni las favelas reflejan semejante abuso de drogas como las cifras que se dieron", dijo, contradiciendo a la psiquiatra María Eugenia Almaraz y a las "Madres de la Esperanza". Miroli, que estuvo molesto por lo que describió como "el circo que se armó en estos días", opinó, no obstante, que es bueno que los padres denuncien a los que venden droga, sin reconocer que fue precisamente ese circo el que logró el cambio.
Los policías también reaccionaron a las críticas y salieron a hacer operativos; en los últimos días descubrieron drogas en los barrios Costanera, El Trébol y 11 de Marzo y en Villa Alem, entre otros sitios.
Ahora bien, todos los anuncios y los movimientos tienen efectos que no se pueden medir claramente .
Los policías hicieron allanamientos y detenciones, pero secuestraron, por lo general, unos cuantos porros y algunos gramos de cocaína -con excepción del kilo de marihuana secuestrado en un galpón de barrio Ciudad Jardín-. No se encontró nada parecido al kilo y medio de "paco" que, según los vecinos, ingresa diariamente a la Costanera. Llamó la atención que cuando se realizó el allanamiento a un presunto vendedor de droga del barrio, este haya estado esperando a los efectivos con su abogado y que no se haya encontrado nada. También es llamativo que los operativos, en general, se parezcan más a esas detenciones de pequeños trafiadictos que hace meses fueron severamente criticados por los jueces federales. ¿Cambió algo, pese a todo este movimiento? "La Policía sólo vino los primeros días; después no apareció más", según dijo el viernes un vecino de calle Costanera y Estados Unidos.
Por el lado de la prevención de adicciones, Miroli asevera que se viene llevando a cabo un plan desde hace cinco años y da a entender que lo que se pondrá en marcha en marzo es toda la tarea de capacitación, preparación y concientización que su Secretaría elaboró en este lustro. A la vez, afirma que el problema de la adicción a las drogas creció -a pesar de la obligación de su Secretaría de prevenirla- porque es un fenómeno mundial, porque la sociedad es más tolerante y porque los padres no saben poner límites. Dice que hoy es posible conseguir droga en cualquier esquina, lo cual coincide con las denuncias de las madres de los chicos adictos (quienes afirman que hay cuatro quioscos de venta de drogas en cada manzana del barrio Costanera) y con una vecina de Villa Alem cuyas declaraciones publicó LA GACETA ayer, y que afirma que también ahí la droga se consigue fácil y en cualquier esquina.
Queda claro que lo que se hizo hasta ahora no impidió el aumento del consumo. La pregunta es si lo que se hará desde marzo será el comienzo del cambio, o si todo el circo que se armó en estos días -al decir de Miroli- sólo tuvo el efecto de una polvareda mediática que se aplacará lentamente para que la realidad vuelva a ser la misma de siempre en esos barrios olvidados.

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