La atención del mundo se concentrará hoy en la asunción del cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América. Por primera vez, un afroamericano ocupará la Casa Blanca, en una nación, cuya historia está marcada por el racismo y la discriminación. Barack Obama, hijo de un negro de Kenia y de una blanca de Kansas, recibirá una pesada herencia de George W. Bush, cuya administración ha sido considerada como una de las peores de la primera potencia del mundo. Este dilapidó el superávit fiscal que recibió de su antecesor Bill Clinton; sólo en guerras gastó 3 billones de dólares.
Politólogos e intelectuales coinciden en que durante la primera etapa de su gestión Obama se abocará a enfrentar la dura recesión económica que comenzó en diciembre en su país. El desempleo ronda actualmente el 7,2 %, cuando hace dos años era de 4,4%, es decir que más de dos millones y medio de personas han perdido su empleo en 2008. Por otro lado, alrededor de 45 millones de estadounidenses quedaron sin seguro médico.
Obama propuso reducir la dependencia energética del exterior mediante el fomento de las energías renovables, de modo que produzcan el 25% del total en 2025, y de paso reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Pretende concretar una reforma migratoria que facilite la legalización de los casi 12 millones de indocumentados en los Estados Unidos Deberá tomar una posición sobre la ocupación en Irak y en Afganistán, así como sobre el conflicto de Medio Oriente.
Consciente de los problemas que le esperan, Barack Obama, afirmó el domingo que su gobierno implicará un “renacimiento” de su país y pidió a sus connacionales que no pierdan la esperanza ante la mayor crisis económica norteamericana desde la Gran Depresión. Confiado en sus propias fuerzas y con el deseo de que será acompañado, el ahora ex senador por Illinois dijo: "A pesar de las dificultades, yo estoy aquí con la esperanza de que Estados Unidos podrá conseguirlo y que los sueños de nuestros (padres) fundadores seguirán viviendo. En el curso de nuestra historia, sólo un grupo de generaciones ha tenido que enfrentar los desafíos que tenemos ahora. Nuestra nación está en guerra, nuestra economía está en crisis, millones de estadounidenses están perdiendo sus trabajos y sus casas. Los estadounidenses están inseguros y ansiosos por su futuro”, dijo Obama y recordó luego a otros presidentes que vivieron situaciones de crisis como George Washington, Lincoln y Franklin D. Roosevelt. “A lo largo del camino habrá falsas salidas y momentos difíciles, y tendremos que ver cómo sorteamos esto como nación, pero pese a todas las dificultades que tenemos por delante, yo me levanto hoy con la esperanza de que Estados Unidos perdurará y que el sueño de nuestros padres fundadores vivirá a lo largo de nuestro tiempo”, aseveró.
La asunción de Obama marca, sin duda, un punto de inflexión en la historia del país del Norte. Demasiadas expectativas se han depositado en el líder afroamericano. Probablemente este no pueda cumplir todas las promesas que hizo durante su campaña proselitista. Hay quienes sostienen que no habrá necesariamente un cambio en la política exterior porque difícilmente Estados Unidos resigne su título de primera potencia del orbe.
Su relación con la Argentina no dependerá tanto de lo que haga la nueva administración de los demócratas, sino de lo que realice nuestro gobierno por mejorarlas. Barack Obama es una esperanza para su país y ojalá lo sea para el resto del mundo en la búsqueda de la paz y en materia de igualdad y de justicia.
20 Enero 2009 Seguir en 







