Obama y el desafío de responder a las expectativas

El ex senador jura con la responsabilidad de pilotear la crisis internacional y de ser el primer presidente negro de la historia estadounidense. La ceremonia se llevará a cabo mañana a las 14, hora de Argentina. Costará U$S 75 millones y será financiada con donaciones.

EN WASHINGTON. Obama, el vicepresidente electo, Joe Biden, y sendas esposas saludan a la multitud desde el monumento a Abraham Lincoln. REUTERS
EN WASHINGTON. Obama, el vicepresidente electo, Joe Biden, y sendas esposas saludan a la multitud desde el monumento a Abraham Lincoln. REUTERS
19 Enero 2009

WASHINGTON.- Barak Obama, el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos, asumirá mañana y deberá guiar el prometido cambio sin frustrar las expectativas puestas en él, en medio de una de las crisis económicas más profundas.
Obama, presidente número 44 de la nación más poderosa del mundo, recibe una pesada herencia de su antecesor, George W. Bush, quien gastó tres billones de dólares en la desprestigiada guerra de Irak, dejó cerca de 46 millones de personas sin seguro de salud y desplomó la popularidad presidencial hasta niveles inusuales.

Días difíciles
El sábado, cuando en Filadelfia Obama emprendió su último viaje simbólico hacia la Casa Blanca a bordo de un tren, preanunció los días difíciles que deberán enfrentar su país y su gestión, que se iniciará cuando jure sobre la misma Biblia sobre la que lo hizo en 1861 Abraham Lincoln, el mandatario que abolió la esclavitud y que es fuente de inspiración de la sólida campaña de Obama. Para la histórica toma de posesión, que se realizará a las 17 GMT (14, de la Argentina) de mañana, se espera que llegue una multitud sin precedentes, calculada en entre cuatro y cinco millones de personas, debido a la enorme capacidad del mandatario electo de convocar multitudes durante su campaña electoral. La mayor concentración de la historia en Washington se remonta a 1965 -con 1,2 millón de personas- fecha en se realizó la investidura de Lyndon Johnson, sucesor del asesinado presidente John F. Kennedy. “Juro solemnemente que desempeñaré legalmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que sostendré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos, empleando en ello el máximo de mis facultades”, será el texto del juramento, que se realizará en las escaleras del Capitolio, desafiando el frío del invierno boreal. Se instalarán 10 pantallas gigantes y centenares de altoparlantes. 10.000 policías y 12.000 soldados controlarán a la multitud que acompañará la ceremonia, cuyo costo ascenderá a 75 millones de dólares y estará financiada por donaciones.
Desde su triunfo sobre su rival republicano, John McCain, el 4 de noviembre, Obama se transformó en el centro de las miradas y esperanzas de los millones de estadounidenses hastiados de los retrocesos en sus libertades, la defensa de la tortura, el aporte al calentamiento global, la dependencia del petróleo y dos guerras: Irak y Afganistán, todo ello durante la gestión de George W. Bush.
Ante esto, y con el propósito y la decisión de insuflar confianza, Obama encaminó su transición con un gran protagonismo y fue periódicamente entregando los nombres de quienes lo ayudarán a enfrentar las dificultades de lo que ya se calificó como una “crisis de proporciones históricas”. (Télam)

Publicidad
Comentarios