Dos temas que condicionan el año K: vacas flacas y elecciones

El temor al desempleo, y mucho zigzag. El acercamiento a Reutemann, la apertura de las fronteras con Uruguay, flexibilidad con el agro y sinceramiento de tarifas públicas. Por Hugo E. Grimaldi - Columnista de DYN.

18 Enero 2009

BUENOS AIRES.- Chesley Sullenberger III, “Sully”, para los amigos, logró el jueves apoyar su avión sobre las heladas aguas del Hudson y salvó a 150 personas. ¿Tendrán los Kirchner la misma sangre fría para pilotear la situación política y económica de la Argentina, con el menor costo político para sus habitantes, en este año especial, que se presenta como una combinación casi maléfica de recesión en ciernes y de elecciones a la vista?
La unión de factores no es de la mejor para encarar lo que se viene hasta octubre y ya se observan en el panel de control muchas luces de un color algo más que amarillo, por muchas dificultades que comenzaron a evidenciarse en la primera parte del año. La respuesta al interrogante habrá de develarse, a más tardar, en un par de meses.
Con mucha picardía, Ricardo López Murphy sostiene que entonces se verá si lo que se construyó bajo el paraguas del controvertido modelo kirchnerista resiste el cimbronazo. Sobre todo cuando el problema del empleo se agudice, lo que, según él, es el talón de Aquiles de la situación.
En este aspecto, la reacción del Gobierno no dista demasiado de lo que ha sido la marca registrada del período K: un discurso ideológico que privilegia la acción del Estado como equilibrador, pero con un marcado sesgo voluntarista que aniquila esta, porque todo tiende a diluirse tras el envión inicial.
Mientras en España quedaron “parados” 1,2 millón de personas en el último año -que gozan de un seguro que los protege por dos años- y mientras las industrias en Brasil señalan que reducirán personal -lo que impactará en el empleo de la Argentina- aquí, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, dijo que, pese a que el mundo suma desempleo, en Argentina no se destruyen puestos de trabajo y pone de ejemplos a Siderar y Paraná Metal.
En ambos casos, el Gobierno está negociando que se mantenga el empleo de unas 4.000 personas. En el primero, se haría con un enroque que puede implicar nada menos que la digitación de obras publicas a favor del grupo Techint.
No parece para nada descolgado que los funcionarios se tomen todo el tiempo en idear soluciones creativas que moderen el flagelo del desempleo, pero lo que resulta evidente es que no se quiere avanzar por el camino más racional del seguro de desempleo que, si es serio, implicará un costo fiscal importante que, al parecer, las cuentas públicas, hoy por hoy, no aguantan. Así, se irán tratando los casos uno a uno; hasta que se exteriorizará lo que ya muchas empresas saben: que el Gobierno prohibió los despidos, algo que será una vez más -como toda prohibición- una receta destinada al fracaso. La de la desocupación parece ser la turbulencia mayor a la que habrá de verse sometido el matrimonio presidencial, en tiempos en que, para estabilizar la nave, 2009 lo somete a una doble dificultad, que le angosta el desfiladero. La primera, deriva de la menor actividad económica global y de la caída de precios internacionales, situación que recorte de modo decisivo el ingreso de divisas al país, lo que quitará combustible a la recaudación y cierta capacidad de atender los vencimientos de la deuda.

No habrá plata para todo
El factor clave será la administración de los recursos, ya que no habrá plata para todo, en tiempos en que la vaca lechera de la Anses corre el riesgo de secarse. En este punto, es conocida la capacidad y la pasión de Néstor Kirchner por mantener las cuentas en azul, pero es justo recordar que el ex presidente siempre se manejó en tiempos de vacas gordas. Ahora se verá si tiene realmente uña de guitarrero o si la sacrifica en el altar de las apetencias electorales.
El segundo problema es una cuestión de confianza, aunque externa a la Presidenta y su esposo, ya que ambos presentan mucho desgaste y el humor social contra ellos tiende a avinagrarse cada vez más. El punto es saber si con dinero y cambios en algunas posturas que se venían sosteniendo desde hace años, hay margen y tiempo para convencer a los desencantados del kirchnerismo y si las obras, sobre todo en el Conurbano, le darán la base electoral que necesita el oficialismo para no perder las mayorías legislativas que hoy le permiten gobernar con extrema tranquilidad.
Entre esos virajes, que los analistas propios califican de “adaptación” a la realidad, y los opositores, variación de posturas en el aire, hay cuatro situaciones similares en cuanto a cambios de estrategia que tienen plena vigencia por estos días -todas al parecer nacidas del cerebro de Néstor Kirchner- con miras a octubre: el acercamiento a posturas más centristas dentro del PJ (Reutemann), la restitución de los pasos fronterizos con Uruguay, alguna flexibilidad en el conflicto con el campo -que ahora potencia la sequía- y el sinceramiento de las tarifas de servicios públicos. En el caso del santafesino, llamó mucho la atención que desde la cercanía de Néstor Kirchner hayan salido a darle un abrazo de oso al senador, cuando se dejó trascender que la candidatura de Carlos Reutemann había sido arreglada en Olivos. Una fuente con despacho en la Casa Rosada dijo en la semana que fue el propio ex presidente quien “ha hablado con él y le dijo que largara, para complicar a (el gobernador de Santa Fe, Hermes) Binner. Estuvo todo coordinado”, confidenció. Estas declaraciones cayeron en su entorno como una bomba y sumado a que las encuestas siguen dando favorito al socialismo, parece que le han bajado un poco las revoluciones al ex piloto de F1.
Por el lado de Botnia y Uruguay, Kirchner ha dicho en la semana que él “nunca” apoyó los cortes, aunque hay testimonios -sobre todo el del discurso en Gualeguaychú del 5 de mayo de 2006, cuando señaló efectivamente que no estaba de acuerdo con los mismos- que demuestran que, al menos, los alentó, más allá de haberlos tolerado: “Por eso les digo: racionalidad, fuerza, coraje, la República Argentina en su rica pluralidad y diversidad está con ustedes”.

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“Tragarse un sapo”
En este tema, la Cancillería tuvo que tragarse otro sapo durante la semana. Nada menos que el INTI argentino se preocupó por dar a conocer un Informe en el que se dice que Botnia no contaminó hasta ahora, lo que seguramente será agregado por Uruguay al expediente en La Haya, por lo que bien podría predecirse el resultado del litigio. Igualmente, el Gobierno ha tenido la suerte que los asambleístas se han cocinado en su propia salsa, tras haberse empeñado en un obstinado reclamo sin objetivos y que hoy quedan unos pocos revoltosos idealistas, sin tanto apoyo popular como antaño, con lo que es más que probable que muy pronto se termine con el ominoso corte de la ruta internacional.
El tercer cambio de rumbo es el más difícil de sostener porque del otro lado hay un sector muy dolorido -el campo- con una problemática que le agrega: la sequía; que el Gobierno -cosas de la caja flaca- no parece dispuesto a atender de modo directo. Algunas informaciones le adjudican los acercamientos a la operatividad de Julio De Vido, aunque también fue notorio el cambio de actitud del gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Claro está que del otro lado hay dirigentes duros de roer, con pretensiones electorales muchos de ellos. De allí que buscarán obtener del Gobierno todo lo que puedan, pero seguirán con sus reclamos, denunciarán cada vez que una medida les parezca “unilateral”, como las últimas que dio a conocer la Presidenta y seguirán diciendo desde las rutas que el Gobierno quiere justificar sus malas políticas con la seca campestre.

¿Tarifazo o impuestazo?
Por último está el tarifazo de luz, que castiga más a los que consumen más y no a los que ganan más y que aparece todo de una vez después de haberse mantenido pisado el resorte durante un lustro, a la manera de procedimiento bien grosero en su diseño que debería calificarse mejor como un impuestazo, ya que ni un centavo irá a parar ni a las distribuidoras, ni a las generadoras, ni a los transportistas. El dinero irá al Fisco -en cuanto a que los aumentos generan más IVA y otros impuestos- y a los Fondos Fiduciarios, una caja que está por fuera del Presupuesto, lo que revela el carácter impositivo de la medida.
Igualmente, lo que está claro es que no está mal para un gobernante ser pragmático, aunque en la determinación que se necesita para comandar un avión y llegar a destino con su pasaje sano y salvo, los Kirchner deberían tomar en cuenta que tanto zigzag tampoco es gratis en términos de opinión pública.

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