Con la campañas de promoción no alcanza
La intensiva acción de promoción turística del Gobierno parece estar rindiendo efectos; sin embargo, las rutas en mal estado, entre otras cuestiones, son materia pendiente. Por Nora Lía Jabif - Editora de Cultura.
En materia turística, el Gobierno provincial llega a la segunda quincena de enero con una semisonrisa. Las primeras estimaciones (tanto oficiales como privadas) de la primera quincena de enero indican que muchos tucumanos vacacionan en la provincia, y que hubo un incremento de visitantes de otros distritos del país que se observó sobre todo en el segmento de hostels y hotelería de dos y tres estrellas. Según datos de agencias y de empresas de transporte terrestre, este año se vendieron menos pasajes y menos paquetes que el año pasado, aun a los destinos más clásicos, como la costa atlántica. Una primera aproximación al tema indicaría que: a) la campaña de promoción turística que encaró el Gobierno a lo largo del año está surtiendo efecto; b) como un efecto colateral del clima de incertidumbre económica que se vive en la Argentina, muchos tucumanos eligieron pasar sus vacaciones "en casa".
De esas primeras estimaciones se desprende que el viajero que llegó a Tucumán en la primera quincena de enero es el turista joven; basta con darse una vuelta por la plaza Alberdi los días que llega el tren a la estación Mitre para ver esa postal de mochileros que le devuelven al barrio un ritmo que se había perdido hace tiempo. El dato, y la imagen, son simpáticos. Pero no se descarta que en la evaluación que está haciendo el titular del Ente de Turismo, Bernardo Racedo Aragón, el vaso no esté del todo lleno: el "turismo joven" no deja tanto dinero como el familiar; y el mochilero sólo queda un promedio de dos días en Tucumán, y luego sigue su subida al Norte.
Si se mira la parte llena del balde, se observa que Tucumán, en esta temporada, no sólo tiene paisajes para ofrecer: algunos "chiches" como el autocine y el globo en Tafí del Valle o el catamarán y la famosa "banana" en El Cadillal son los que empiezan a hacer la diferencia. Hay otros hechos para destacar, como la iniciativa conjunta que han encarado profesionales de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT con la comuna de Colalao del Valle para la concreción de un sitio arqueológico en El Pichao.
Sin embargo, cuando se mira la parte vacía del balde se observa que hay controles que deberían ser más estrictos, en distintas áreas: 1) hay un altísimo consumo de alcohol en las villas veraniegas; 2) el lunes, un lector avisado vio lo que otros no vimos: que en la divertida "banana" que le ha cambiado la fisonomía a El Cadillal hay 16 tripulantes: y la capacidad permitida (según información oficial) es de 15 personas; 3) hasta la más eficaz de las campañas de promoción turística puede quedar borrada de un plumazo, si no se adoptan medidas urgentes para garantizar la seguridad en la ruta 307, y muy particularmente en el tramo que une Tafí del Valle con Amaicha del Valle. Cierto que se están haciendo en esa ruta obras que no se hacían desde hace tiempo; pero en los últimos diez días ocurrieron tres accidentes en la zona de El Infiernillo, y semejante estadística es difícilmente atribuíble a la casualidad; 4) San Javier sigue padeciendo, como cada verano, la falta de agua; 5 ) en Raco no hay más que paisajes, sin valor agregado. Las falencias señaladas (que son apenas las más visibles) muestran que la construcción de un destino turístico exige una acción ensamblada de numerosas áreas del Gobierno, para que el visitante no se vaya defraudado: que vea que hay un correlato entre el producto y lo que le han vendido en la marketinera campaña de promoción turística de Tucumán que se encaró el año pasado en todo el país.







