SUEGRAS
Muy instructivas y entretenidas las páginas dedicadas a las suegras en el suplemento Actualidad del 4/1. Traigo a colación lo que contesta un filósofo tucumano sobre el mito alrededor de ellas: más que mito, realidad. En diciembre leí, en un diario porteño, el artículo "El infierno de las suegras invasivas". Dice que, en Italia, la suegra que se mete, que invade (suocera invadente) representa el motivo principal del 30% de las separaciones (cifra aportada por la Asociación de Abogados Matrimoniales de ese país). El asunto salió a luz al conocerse la noticia de que el matrimonio de Gemma y Antonio, en Amalfi, fue anulado porque la madre de Gemma había transformado en un infierno la vida de él. ¡Diez años aguantó "il proveretto Antonio"! Por la parte de sangre italiana que llevamos, sería bueno conocer alguna estadística fiable de lo que ocurre en nuestro país. También es interesante rastrear en nuestro folclore la imagen de las suegras. En una vieja y festiva chacarera (La olla?i locro), el protagonista cuenta: "Yo bajaba de la higuera/ los higos que más podía,/ mi changuito los alzaba,/ mi suegra se los comía". Y una copla catamarqueña recopilada por Juan Alfonso Carrizo dice: "La casa de mi suegra/ la lleva el viento./ Ojalá la llevara/ con ella adentro".

José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
S. M. de Tucumán







