BOGOTA.- Una nueva ley que asciende a militares que estén o que hayan permanecido secuestrados por grupos guerrilleros desató una polémica en Colombia, en la que algunos argumentaron que podría convertirse en un revés para que sean liberados. La norma, que sin embargo fue aplaudida por familiares de los plagiados, busca mejorar las condiciones económicas de las esposas e hijos de los militares y policías secuestrados, así como evitar retrasos en sus carreras en el campo castrense.
No obstante, legisladores opinaron que los ascensos podrían convertirse en un mejor botín para las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que ahora gozarían de rehenes de mayor rango para negociar. El caso más representativo es el del coronel de la Policía Luis Mendieta, que ascenderá a general después de más de 10 años de cautiverio en la selva. Las FARC secuestraron al oficial, el de más alta graduación en poder de la guerrilla, en noviembre de 1998, durante un sangriento asalto a la ciudad de Mitú.
“La nueva graduación se vuelve un trofeo para las FARC”, observó el senador Elmer Arenas, que proponía que los ascensos sólo se recibieran cuando fueran liberados o declarados muertos en cautiverio.
Las FARC mantienen actualmente como rehenes a 26 efectivos policiales y militares, además de dos políticos, con el propósito de canjearlos por 500 rebeldes presos.
Dentro de los beneficiados también están 11 militares rescatados en julio, junto con la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, durante una cinematográfica operación en medio de la selva en la que no se hizo ni un disparo.
Lógica de una esposa
Familiares de los efectivos que permanecen cautivos aplaudieron la nueva ley y la vieron como una manera de animarlos para que resistan las condiciones actuales. También descartaron que signifique una ventaja para las FARC.
“Muchos miran esto como algo malo porque van a estar más tiempo en cautiverio, pero en la lógica de la guerra no se debe pensar de esa manera”, dijo María Teresa de Mendieta, esposa del ahora general cautivo.
“Las FARC no los tienen ni por rango ni por posición social; si fuera así mi esposo ya hubiera salido”, agregó. (Reuters)








